El productor musical estadounidense, Quincy Jones, carga con un palmarés de 28 Grammys y a sus 84 años parece que ya no le importa nada. Porque lo vio todo. En una entrevista reciente con la web Vulture, perteneciente a la revista New York Magazine, dispara con ventilador. No deja títere con cabeza, como se dice.

“Odio entrar en esto públicamente, pero Michael (Jackson) robó muchas cosas. Robó mucha canciones”, afirma. “Las notas no mienten, hombre. Fue tan maquiavélico como es posible serlo”, rejura Jones.

A modo de ejemplo, insinúa similitudes en el hit Billie Jean y un tema de Donna Sommer, ambos producidos por él.

También habla de The Beatles, a quienes cataloga como “los peores músicos del mundo”. “Paul (McCartney) era el peor bajista que había oído. ¿Y Ringo (Starr)? Ni hablemos de ello”.

Punto aparte en la conversación, se sale de lo musical para hablar de la hija de Donald Trump, Ivanka. “Antes yo salía con Ivanka, ya sabes”.

“Sí señor. Hace 12 años. Tommy Hillfiger, que estaba trabajando con mi hija Kidada, me dijo: ‘Ivanka quiere cenar contigo’. Tenía las piernas más bonitas que he visto en mi vida. El padre equivocado, sin embargo”, sostiene ante la sorpresa del periodista.

Marlon Brando

Acaso como acápite especial, también  habla de las drogas y de los excesos en la industria del cine. Para graficarlo, toma la figura de Marlon Brando.

“Marlon Brando solía venir a bailar cha cha cha con nosotros. Bailaba mejor que nadie. Era el hijo de puta más encantador que podrías conocer. Se follaba cualquier cosa. ¡Cualquiera! Podría follarse un buzón de correos. James Baldwin, Richard Pryor, Marvin Gaye”.

Entonces, el periodista toma vuelvo y arremete: “¿Brando durmió con ellos? Cómo lo sabes?”. “Vamos, hombre. ¡Le daba todo igual!”, responde.

La afirmación sería más o menos confirmada por la viuda del comediante Richard Pryor. Cita TMZ: “Richard no sentiría vergüenza alguna ante los comentarios de Quincy. Dice que la leyenda de la comedia siempre fue muy abierto con su bisexualidad y llegó a documentarla con detalle en sus diarios. Jennifer los publicará este año”.

La misma publicación recoge entre comillas: “¡Eran los setenta! Las drogas todavía eran buenas, especialmente los quaaludes (un medicamento hipnótico popular como droga recreativa en los setenta que también tiene el nombre de metacualona). Si te metías la suficiente cocaína, te podrías follar a un radiador y enviarle flores por la mañana”.