En una entrevista con el diario La Nación de Argentina, la actriz trans Daniela Vega, que va por el Oscar con “Una mujer fantástica”, aseguró que “La vida es una resistencia de todo, la vida es tiempo que se nos acaba. El arte me sirvió para todo, para tratar de entenderme a mí misma”.

En este sentido Vega explica que “al principio no me concebía como hacedora de arte, sino como consumidora, y sentía que la gente del mundo del arte me ignoraba. Empecé a buscar un lugar de comunicación”.

Sobre lo mismo la actriz señala que “si no están las herramientas, se construyen. El arte es una gran pregunta siempre, que uno recibe y las intenta traducir a su propia realidad”.

Más adelante, Vega manifiesta cuando le preguntan por la lucha frente a las instituciones en distintos países, que “las sociedades chilena, argentina, sueca son cíclicas, y la derecha y la izquierda hacen un baile que a veces es insoportable. Y uno siente como que sobrevive, como que resiste. No termino de entender esas comparaciones entre un país y otro porque, al final, ¿dónde está la gente trans? ¿Hay gente trans en tu revista? En ese sentido, los países no cambian”.

Cuando le preguntan respecto al movimiento “Ni una Menos”, la protagonista de “Una Mujer Fantástica” señala que “Creo que frente a tantos femicidios, es muy importante la presencia cotidiana, en las calles, sobre todo ahora cuando la gente piensa que con el teléfono da un like y con eso hizo la revolución. Hay muchos pueblos en América Latina que tienen el problema de que la revolución es de lunes a viernes. El fin de semana cierra la oficina”.

En el espacio del medio trasandino, Vega contó acerca de la cercanía que tiene con Pedro Lemebel, sobre quien dice que “Tuve la suerte de conocerlo, muchos años atrás. Carreteamos bastante, íbamos de fiesta en su casa y en muchos lugares. Era una persona sumamente contestataria incluso con sus propios amigos. Si se aburría, te decía que te fueras. Fue un grande de la literatura chilena, un neobarroquista latinoamericano, un activista sin serlo, que es lo más bonito, una persona entregada al arte, a su arte, algo precioso”.

En el otro lado de Los Andes le consultaron a Vega acerca de si participó del movimiento estudiantil por el año 2006, contestando que “en 2006, cuando salí del colegio estaban empezando las protestas estudiantiles y yo estaba dedicada a encontrar un camino por donde moverme, por lo que adherí moralmente, pero participé muy poco en las calles. Creo que fue una cosa muy necesaria, algo muy importante lo que pasó. Aunque todavía sean pocos, por lo menos hay un grupo de gente que tiene gratuidad y educación. Eso ya es algo”.

Al ser consultada si el movimiento estudiantil adquirió fuerza por ser una generación que está más alejada de Pinochet, la actriz responde que “somos una generación que nació en el último momento porque se entregó el poder en el 90, pero cuando era chica Pinochet era senador vitalicio y elegía leyes. Sí, eso: el dictador elegía leyes. No me parece que no sea tan hija de la dictadura, estaba ahí, había el mismo miedo. No te olvides del boinazo que pasó a principios de los noventa cuando todo el mundo vio que salieron los militares a la calle a decir “a ver, una más y nos volvemos a meter”. ¿Qué es eso? Democracia no es, tener un genocida juzgado es seguir en dictadura. Pero que se entienda: no es lo mismo tener gente que desaparece todos los días a tener al dictador en el Senado. Eso es diferente desde la figura específica del temor, todavía no sabemos dónde están muchos de los desaparecidos, y no lo vamos a saber”.