La escritora británica Sarah Vaughan se anticipó en una novela a los casos de abuso sexual y poder que han saltado a la actualidad, una situación que cree que ha “explotado” ahora porque las mujeres que lo han denunciado “no podían soportar la idea de que una persona como Donald Trump” fuera presidente.

“Anatomía de un escándalo”, editado en español por Roca Editorial, cuenta la historia de Sophie, casada con un apuesto político, mano derecha del primer ministro británico.

Pero su perfecta vida salta por los aires cuando una colaboradora acusa a su marido, con el que había mantenido un aventura, de violación. La acusación será ejercida por una abogada especializada en enjuiciamiento de delitos sexuales.

La historia está ambientada en la élite de la sociedad inglesa, donde las salas del poder del Londres actual se mezclan con fragmentos del pasado de los protagonistas en la atmósfera exclusiva de los “colleges” de Oxford.

La idea de la novela surgió en Vaughan en noviembre de 2013 y terminó de escribirla en octubre del pasado año.

En una entrevista con Efe, la autora recuerda cómo a medida que iba conociendo el asunto del productor de cine estadounidense Harvey Weinstein, envuelto en un enorme escándalo de abusos y acoso sexual, se enfurecía “más y más”.

La escritora, que fue redactora de política en el periódico The Guardian, cree que aunque casos como el de Weinstein, que dio lugar al movimiento “Me Too” (Yo también) ocurría desde hace décadas, ha explotado ahora por una razón: “Todas estas mujeres no podían soportar la idea de que se eligiera a una persona como Trump, al que se ha acusado de abuso sexual, como presidente de Estados Unidos”.

Y el movimiento ha ido ganando impulso. “El genio ha salido de la botella, se ha abierto la caja de Pandora”, considera la escritora.

“Diecinueve mujeres han acusado a Trump de abuso sexual y él dice que todas ellas mienten. ¿Cómo puede desdeñar algo como eso?. Por lo menos en Gran Bretaña Theresa May ha dicho que no se puede consentir más tiempo. ¿Cómo es posible que en Estados Unidos no haya un procedimiento de destitución contra Trump?”, se pregunta.

La autora se refiere también a un reciente informe según el cual uno de cada cinco trabajadores del Parlamento británico ha experimentado algún tipo de acoso sexual o conducta inapropiada en el último año.

“Siempre se ha rumoreado sobre la existencia de ese acoso en Westminster, el peligro de los hombres con poder”, señala, aunque recalca que a la encuesta sólo han respondido el 17 por ciento de los trabajadores parlamentarios.

En su opinión, el Parlamento británico es “demasiado endogámico” con diputados que viven en Londres alejados de su vida familiar y otras personas “a las que se les puede subir el poder a la cabeza y creer que están al margen de la ley”.

En su novela afronta también el sentimiento de culpabilidad que tienen algunas víctimas de acoso sexual: “Tiene mucho que ver con la educación, con la tendencia de las mujeres a disculparse. En la novela quería explorar la violación pero también las zonas grises, cuando no está claro”.

A las mujeres “nos han enseñado a ser amables. A veces la situación llega más lejos y tendemos a pedir disculpas. Yo ahora me enfado por haber pensado que yo había podido provocar una situación” de esas.

No obstante, la escritora dice que no cree que estos casos sean exclusivos del mundo político y dice que en los inicios de su carrera como periodista “casi se tomaba como algo natural”: “Antes decíamos que eran cosas que pasaban y ahora ya nos planteamos que son situaciones de abuso”.

Aunque cree que se trata de un cambio cultural que llevará tiempo, Sarah Vaughan está convencida de que su hija nunca consentirá que la traten como las mujeres de su generación aceptaron. EFE