En los últimos 15 años ha habido en el mundo una enorme cantidad de atentados de todo tipo. De hecho, muchos de ellos ni siquiera han sido documentados, considerados pequeños, menos relevantes, noticias locales. Pero hasta ahora todos los países que han estado metidos en guerras en Medio Oriente o Afghanistán han sido también víctimas de atentados.

El 11 de septiembre gringo en 2001, el 11 de marzo 2004 en la estación de Atocha en Madrid, el 7 de julio en el metro de Londres, el 7 de enero 2015 en la redacción de Charlie Hebdo, el 13 de noviembre 2015 en el Bataclan de París, el 22 de marzo 2016 el atentado en el aeropuerto de Bruselas, el 22 de marzo 2017 delante del Parlamento de Inglaterra, el 20 de abril 2017 en Campos Eliseos en París, el 22 de mayo 2017 en Manchester, el 17 de agosto 2017 en Barcelona, el 14 de julio 2016 en Niza.

Hubo otros en Rusia, donde una mujer estuvo dando vueltas con la cabeza de una niña que cuidaba, sin empezar a hacer el conteo de los atentados en países árabes, que son las mayores víctimas del terrorismo islamista.

En Italia nada y es un país que está metido en todas las guerras de la OTAN y de los Estados Unidos, ¿porqué todavía no ha pasado? Todos los barcos de migrantes van dirigidos hacia el país al centro del Mar Mediterráneo, sería fácil para el terrorismo yihadista meterse en la Península.

Hay muchas teorías sobre porqué no ha pasado.

“Es muy concreto el riesgo que individuos radicalizados en Italia que decidieron no ir a luchar por el Estado Islámico a Siria o Irak decidan hacer atentados en Italia”, señalaba en febrero de 2017 el documento anual de Inteligencia publicado en el Parlamento, que hablaba de “una Italia fuertemente expuesta a los desafíos ante el terrorismo yihadista”.

Pero la pregunta sigue ahí, dando vueltas y hay muchas tesis, algunas más relevante que otras, pero sobretodo existe una teoría de la conspiración muy acotada entre los expertos de terrorismo internacional, investigadores y comandantes militares y de policía. El análisis de TPI online es muy lúcido y analiza el tema por partes:

Italia como base de operaciones:

El país de Berlusconi funcionaría como un puente hacia los otros países europeos. Además es una fuente de negocios importante para los grupos extremistas que ganarían enormes sumas de dinero gracias a la migración que llega en barcos desde Libia hacia costas italianas.
Además es considerado fácil conseguir documentos falsos y armas, por lo cual sería muy dañino para los mismos grupos extremistas afectar y complicar una situación país favorable.

Eficacia del anti-terrorismo italiano:

Los servicios secretos y las fuerzas de policía italianas son extremadamente competentes. No porque se gaste mucho dinero en financiar estas instituciones sino en base a la experiencia. Italia es un país que tuvo por décadas terrorismo interno: las Brigadas Rojas, los grupos de extrema derecha, terrorismo mafioso. Esta experiencia acumulada en años podría ser la causa de la ausencia total de atentados en el país. Italia, además, tiene tres servicios secretos oficiales: el de Italia, el de San Marino y el del Estado Vaticano que operan individualmente y en conjunto.

Baja radicalización:

Italia es un país que no tiene enormes cantidades de migrantes, no como Francia, Alemania, Gran Bretaña o España. Estos últimos tienen poblaciones migrantes ya de cuarta y quinta generación y viven expuestas a riesgos sociales relevantes. De hecho, los barrios de periferia en Francia, por ejemplo, tienen una enorme población árabe. En Bélgica, en el barrio de Molenbeek la cantidad de población migrante es del 70%.

La presencia de las mafias:

La tesis que las varias mafias influyan en algo es híbrida pero real. La “Camorra”, la “N’drangheta”, “Cosa Nostra” y la “Sagrada Corona Unida” son organizaciones extremadamente radicadas en sus territorios y el control que mantienen es físico, no psicológico o idealista. Los clanes del centro-sur de Italia mantienen un control muy estrecho a nivel territorial. Además de poder ganar grandes cantidades de dinero vendiendo armas, documentos, protección y logística, sería un enorme problema para el crimen organizado tener que lidiar con aumentos de presencia del Estado en los lugares donde operan, donde transitan grandes cantidades de drogas por ejemplo. Tal vez las mafias se lograron transformar, solo en este sentido, en algo “socialmente útil”.