“Un diamante no es para siempre”, un poco fuera de lugar el slogan de la De Roons, coloso mundial holandés de la extracción mineraria.

El gobierno de Namibia declaró que en 15 años se acabarán los diamantes a disposición en sus yacimientos que representan una buena parte de lo que hay a disposicón en el continente africano, específicamente de África Central.

Así, empezó la carrera de las compañías de extracción para hacerse con las licencias que les permitirían seguir excavando a la búsqueda de esta piedra preciosa, pero en el Océano. La extracción no será a gigantescas temperaturas bajo la tierra, sino que a 150 metros bajo el agua.

“Los diamantes marinos son nuestro futuro”, declaró Paulus Shituna, director comercial de la Namdeb, una compañía que la De Roon posee al 50%, mientras que la otra mitad pertenece al Estado de Namibia. Según esta compañía el 95% de los diamantes que estarán en el mercado vendrá de las profundidades del mar y esto hará que el precio aumente de manera ridícula. De hecho pasará de los actuales 186 dólares a 528 dólares por quilate.

Este negocio en el Reino Unido creará en los próximos 30 años 40 billones de dólares de ganancias. Según estudios de la Brain&Compañy, una empresa de consultoría británica, en 2019 la demanda de diamantes superará la oferta.

“Es inútil esconder que esto generará impacto ambiental- dijo Jan Nel, jefe de operaciones de la Debmarine, el brazo acuático de la De Roons en Namibia- pero las zonas de perforación estarán circunscritas y el impacto será menor, y es un riesgo reducido si pensamos en la cantidad de empleos que se crearan y las ganancias, hay que recordar que respecto la desigualdad Namibia sigue siendo un país del tercer mundo”.