La Policía Nacional de Nicaragua negó hoy haber obstruido la atención médica a un reo que perdió los pies en la cárcel y que posteriormente fue declarado inocente.

El prisionero Juan Rafael Lanzas Maldonado, de 35 años, perdió sus pies como producto de una infección adquirida en la cárcel, donde supuestamente se le negó la atención médica tras recibir una paliza de los policías durante su arresto, según sus familiares.

El subdirector de la Policía Nacional, Francisco Díaz, afirmó que Lanzas recibió una primera atención médica el 2 de enero, es decir, tres días después de su arresto.

El 11 de enero se le declaró vasculitis (cuando una infección ataca los vasos sanguíneos), posteriormente fue diagnosticado con púrpura trombocitopénica (sangrados anormales), y el 23 ya sufría de necrosis (muerte de tejidos) como producto de una estenosis (estrechamiento de arteria), por lo que le fueron amputados los pies, añadió.

La versión de los familiares indica que Lanzas pasó al menos dos semanas pidiendo atención médica a los policías y no fue trasladado a un centro médico hasta que sus compañeros de cárcel hicieron un escándalo.

Lanzas permanecía en una prisión en el departamento (provincia) de Matagalpa, al norte de Nicaragua, mientras avanzaba un juicio en su contra por el delito de robo agravado, del que fue declarado inocente el viernes pasado, según informó este fin de semana el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh).

El subdirector general del Instituto de Medicina Legal, Julio Espinoza, quien brindó una conferencia a través de medios del Gobierno junto con Díaz, confirmó la versión policial sobre las atenciones médicas, pero no opinó sobre la responsabilidad de la Policía sobre cómo un reo resultó herido en prisión.

Tanto los familiares de Lanzas como el Cendidh han insistido en que el caso de Lanzas es un ejemplo de la excesiva fuerza utilizada por la Policía nicaragüense en casos no justificados.