(escort de Don Euro)

Después de muchas historias macabras sobre miembros del clero que, por años, o de hace poco andan teniendo sexo con menores de edad, por fin tenemos a nuestro antihéroe, caído en la vulgaridad del moralismo de los medios y atacado por la misma Iglesia.

Don Luca Morini aka, “Don Euro”, es el sacerdote que mejor lo estaba pasando en Italia: 155.000 euros de diamantes, 300.000 euros para comprarse una casa en las cercanías de Pisa. Decenas de retiros en el cajero por otras decenas de miles de euros. Esto por el lado monetario.

Además se le acusa, y sería lo menos grave, de chantajear al arzobispo Monseñor Giovanni Santucci con contarle a toda la opinión pública hechos eróticos e indignantes que involucran a los curas de la diócesis si le impedían seguir con su vida lujosa y lujuriosa.

Uno de los delatores de Don Euro fue su escort de confianza, el cual empezó a tener sospechas por la cantidad de dinero con el cual este curita circulaba. De hecho Don Euro nunca le dijo que era cura, le contaba que era un juez de la Corte Suprema italiana, que era amigo de las familias más importantes de la Península como los Agnelli (dueños de la Juventus), del presidente de la República Mattarella; o sea, el curita era cagüinero también.

Este escort logró entrar en posesión del número de la oficina de Don Euro. Imagínense la sorpresa del joven al saber que al otro lado le contestaba una parroquia de provincia. Sintiéndose engañado, su puto lo delató, enviando un dossier gigante a esta parroquia con videos, fotos y hechos sobre la doble vida de Don Euro. Pero no pasó nada.

Entonces el programa de TV italiano “Le Iene” lo salió a buscar por los pueblos donde había sido cura. Resulta que además de ser parte del clero, Don Euro era un experto estafador, que había robado por todas partes dinero con el cual se dedicaba a la “joie de vivre”. Un testigo dijo que se llevó de su casa, en calidad de invitado, una pasta al horno hecha en casa del refrigerador; “el día después no estaba ni la pasta!”

Don Euro, con la plata de sus parroquianos se iba a la Costa Amalfitana a comer langosta. 250, 300 euros por persona entre su escort de turno y él. Los mejores hoteles, con vista al mar, les compraba carteras, joyas, zapatos, de todo.

Además él mismo coordinaba las donaciones de sus fieles, a los que les pedía plata en cantidades para migrantes, para italianos en dificultad en regiones con problemas. En el confesional también pedía plata. El bautizo costaba 800 euros, matrimonios 1500 euros, toda plata que después se gastaba por su cuenta.

O sea el curita es acusado por: falso, estafa, apropiación ilegal, cocaína, prostitución, robo, robo de identidad (fingió ser un escort con documentos falsos, a nombre de persona real).