La actuación de Jamiroquai en la presente edición del Festival de Viña del Mar no dejó indiferente a nadie. Sus fanáticos se vieron exultantes, Quilapayún- a través de Eduardo Carrasco- salió a reventarlo y un histórico director del certamen trapeó el suelo con el actual titular, Alex Hernández, por mostrar al público en vez del artista. Así lo dijo:

“Fue una clase magistral de lo que no se debe hacer, sobre todo con un artista como Jamiroquai”, afirmó Sergio Riesenberg en diálogo con radio Bío-Bío.

En palabras de quien dirigiera Viña durante parte de la dictadura (1981-1990), “me molestó todo por una razón muy simple, no tenían claro el objetivo. En televisión tiene que haber un centro de atención en la pantalla, no varios. No puedes combinar esa cantidad de elementos e imágenes, porque la gente quiere ver a un artista, especialmente si es Jamiroquai”.

En la misma línea, digámoslo, de destrozar a Hernández, Riesenberg le mandó además un mensaje lleno de veneno:“No te pongas a mostrar lo que pasa en camarines con el número que viene, ni los rostros de CHV que sobreactúan y se ven falsos, cantando canciones que ni siquiera se saben”.

“Es un festival, no un programa. Hay que saber televisarlo. No le trates de cambiar el espíritu, no trates de hacer un programa de televisión con elementos que no corresponden”, insistió.

“En los otros festivales hubo errores o cosas que no gustaron, pero aquí se acentuó el mal gusto, el desatino y el desconocimiento de lo que es. Lo de anoche fue una falta de respeto enorme”, sentenció Riesenberg, para quien “cuando el director es bueno en un programa, él pasa desapercibido, nadie lo comenta. Pero para que esto se transforme en un escándalo nacional, como ocurrió anoche, quiere decir que mucha gente lo percibió y se dio cuenta que algo no funcionaba. Anoche las redes sociales estaban demoliendo el festival y su dirección. Va a quedar en los anales de la historia de la televisión chilena”.