“No escribo para provocar. Lo que me parece erróneo, o injusto, o estúpido, lo digo. Pero hoy hay mucha gente con miedo a opinar”, dice a La Tercera el escritor y periodista español, Javier Marías, quien responde que no es machista cuando le periodista le sugiere que hay mujeres que le han pedido consultárselo a la cara.

Marías viene de escribir una serie de columnas en El País en donde advierte sobre el riesgo de disparar a la bandada. Esto cuando emergen movimientos como el #MeToo. “Dar crédito a las víctimas por el hecho de presentarse como tales es abrir la puerta a las venganzas, las revanchas, las calumnias, las difamaciones y los ajustes de cuentas. Las mujeres mienten tanto como los hombres, es decir, unas sí y otras no. Si se les da crédito a todas por principio, se está entregando un arma mortífera a las envidiosas, a las despechadas, a las malvadas, a las misándricas y a las que simplemente se la guardan a alguien. Podrían inventar, retorcer, distorsionar, tergiversar impunemente y con éxito. El resultado de esta “barra libre” es que las acusaciones fundadas y verdaderas —y a fe mía que las hay a millares— serán objeto de sospecha y a lo peor caerán en saco roto, haya o no pruebas. Eso sería lo más grave y pernicioso”, ha dicho.

“No me voy a defender de semejante acusación. No lo soy. Todo el mundo puede opinar lo que quiera, pero no es cuestión de que uno rebata absurdeces”, agrega sobre la pregunta sobre su machismo.

Marías defiende eso sí que “feministas somos todos desde hace muchos años. El trato a las mujeres ha sido tradicionalmente injusto. Ahora, cuando las cosas se exageran, se exacerban, cuando no hay grados, ni matices, cuando se considera que todo es acoso… Siempre se puede decir que no”.

Entonces cuando le preguntan si es que cuando se dice que no, no hay trato, dice que “eso le pasa a todo el mundo, no solo a las actrices. Y es cierto que es mucho más de hombres a mujeres, pero también hay señoras con poder que se han comportado de forma semejante. No seamos ahora ingenuos. Se está produciendo la idea de que las mujeres son todas santas, y no”.

 

“¿Para cuándo un artículo de apoyo a las víctimas de acoso?” le pregunta la periodista…”He hecho muchos. Tengo uno, viejo, El suplemento del miedo, en el que hablo del miedo con el que una mujer vive toda su vida, y el hombre, no. Ha sido así siempre”, contesta.