Las preguntas son de Gorka Castillo, Esteban Ordóñez y Luis Felipe Torrente. Texto publicado primero en CTXT.es

Santiago Sierra (Madrid, 1966) es un artista potente, muy político, bien conocido en los ambientes del arte contemporáneo internacional. Ayer se hizo famoso en el resto del mundo. La decisión de Ifema de exigir la retirada de su intervención fotográfica Presos políticos en la España contemporánea, expuesta por la galería Helga de Alvear en Arco, y la aceptación por parte de la galerista de ese acto de censura, convirtieron a Sierra en el personaje más buscado y citado del día. Salió incluso en los telediarios de las televisiones públicas y concertadas. En medio del retroceso generalizado en libertades y derechos, y de los ataques de la justicia y el Gobierno a los creadores y trabajadores culturales, Sierra responde a una docena preguntas de CTXT por correo electrónico: exculpa a su galerista, achaca la censura a la histeria colectiva generada por el Procés, y afirma que la involución democrática que vive el país se debe a que el Estado está “penetrado por el crimen organizado”.

¿Cómo ha recibido la noticia de la retirada de la obra de Arco?

Con perplejidad. No creí que podrían faltarle al respeto a Helga de Alvear de esta manera, siendo una de las precursoras más veteranas de la feria y del arte español contemporáneo, además de una importantísima coleccionista. También me ha sorprendido la inacción de ARCO y sobre todo la actitud dictatorial y triunfante de IFEMA.

El “para evitar polémicas” que ha esgrimido la galería Helga de Alvear para retirar sus fotografías, ¿es autocensura o una imposición de instancias superiores?

Helga ha llegado hasta donde ha podido y le estoy muy agradecido por asumir riesgos conmigo. A veces la presión es demasiado grande. No la culpo si ha sucumbido a instancias superiores.

¿Cuál es la importancia de la capacidad de generar polémica para el arte?

El huracán mediático no suele responder al mundo que retrata. El mundo del arte está integrado en su mayoría por gente de mundo y con cultura que no se espanta tan fácilmente. La polémica ocurre cuando así lo deciden cuatro. He estado en muchas obras propias y ajenas que generaron polémica y desde dentro jamás vi a nadie escandalizado.

¿Cree que todo responde a una cuestión política?

En lo referente a este caso sin duda alguna. Vivimos una histeria colectiva con el tema del procés y la mala conciencia engendra fantasmas.

¿Cómo surgió la idea de esta obra y por qué la considera necesaria?

Ante el avance alarmante de gente perseguida por sus ideas hace un año iniciamos una investigación desde mi estudio para ver cómo de grave era el tema. Lo era. Hemos publicado casos relativos a más de setenta presos y no solo tenemos más sin publicar: además hay casos nuevos casi a diario. Es aterrador.

Los comisarios de la galería Helga de Alvear, ¿conocían el contenido de sus fotografías antes de abrir la exposición?

Sí claro. De hecho yo no pensaba en ARCO para hacer público esto pero les enseñé el proyecto y les gustó para ARCO. Yo encantado porque es una magnífica caja de resonancia.

En los últimos años han proliferado sanciones, censuras o vetos en el mundo cultural español. Las últimas afectan al rapero Valtònyc, y la retirada del libro Fariña. Ahora esto. ¿Qué está sucediendo?

Lo que está sucediendo es obvio. Lo importante es lo que no está sucediendo. Me refiero al plante de la sociedad frente al neofascismo imperante.

¿Considera que España está viviendo un proceso de involución democrática?

Sin duda. El Estado está penetrado por el crimen organizado. Todos lo sabemos. Cómo van a ser avanzados. No es compatible. Se usan las recetas del abuelo.

¿Conoce usted algún país en nuestro entorno dónde se esté produciendo penalizaciones similares a artistas por exhibir sus obras?

No.

¿Qué imagen cree que traslada España al mundo del arte internacional?

Exotismo, primitivismo, anacronismo, chabacanería…

¿Qué le dice que únicamente el 40% de las galerías invitadas este año a Arco, una Feria que trata de relanzar el mercado español del arte, sean nacionales?

Que el ridículo de este caso tendrá un impacto internacional desfavorable en un sesenta por ciento como mínimo.

Pese a que la cultura aporta el 2,5% del Producto Interior Bruto (PIB) español, sólo supone el 0,2% de los Presupuestos. ¿Acaso no es rentable el mundo del arte?

Pues mire, le guste o no le guste al poder lo que haga, pago mis impuestos. Así que por lo menos que no jodan y que nos dejen ganar para pagar el tributo.

¿Qué papel juega el Gobierno para velar por la salud del arte en España?

El gobierno está muy ocupado con no caer preso como para que le importe un pito nada ni nadie.

Su propuesta artística suele hacer profundos análisis de la actualidad. ¿No cree que ese papel lo deberían hacer los medios de comunicación?

Los medios de formación de masas, los llamaba justamente Agustín García Calvo.