En el casco antiguo de la ciudad septentrional de Mosul, la lluvia que ha caído estos días ha resucitado el olor de los cadáveres que todavía yacen entre los escombros tras la batalla que se libró el año pasado entre las fuerzas iraquíes y los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI).

El hedor es insoportable en la ciudad vieja, tal y como pudo constatar Efe, y los residentes que regresaron a este barrio tienen que convivir no sólo con eso sino también con las callejuelas inundadas debido a las fuertes lluvias y a los escombros que bloquean el paso del agua.

La mayoría de los cadáveres que todavía se encuentran en el interior de las casas derrumbadas del barrio viejo pertenecen a los combatientes del EI, que se atrincheraron y resistieron durante semanas en el casco antiguo después de haber perdido el control de los otros distritos de la ciudad que fue su “capital” en Irak.

El jefe del Ayuntamiento de Mosul, Abdelsatar al Habu, dijo a Efe que se calcula que todavía hay más de 200 cadáveres de civiles y unos 1.950 cuerpos de yihadistas que no han sido extraídos de debajo de los escombros, lo cual representa un peligro para la salud pública.

Al Habu añadió que en los últimos dos meses fueron recuperados 2.700 civiles muertos que habían permanecido bajo los escombros desde que concluyeron los combates en Mosul, en julio del año pasado.

El administrador local estimó que unos 6.000 residentes de la urbe perdieron la vida durante los combates para expulsar al grupo radical, que duraron unos nueve meses.

Por otra parte, Al Habu señaló que el equipo encargado de limpiar los restos de los edificios destruidos ha levantado miles de toneladas de escombros, pero que queda mucho trabajo por hacer debido a la falta de maquinaria y apoyo financiero del Gobierno central para esta titánica labor.

En ese sentido, subrayó que el Ayuntamiento necesita de una “gran financiación” tanto para limpiar los escombros como para la reconstrucción, ya que miles de viviendas fueron destruidas, sobre todo en lo parte oriental de la urbe y en concreto en el casco antiguo, que fue escenario de la batalla más dura.

Según la ONU, de los 54 barrios del oeste de Mosul -dividida en dos partes por el paso del río Tigris-, 15 se vieron completamente destruidos y más de 16.500 edificios fueron dañados o destruidos sólo en la zona oriental.

Por otra parte, un empleado local de Naciones Unidas, Raad al Abasi, dijo a Efe que es esencial limpiar los escombros para facilitar el regreso de los ciudadanos a sus hogares y para reabrir las calles cortadas.

Sin embargo, destacó que los encargados de esta tarea se enfrentan cada día al olor de la muerte y los restos de sangre de los que murieron cuando sus casas colapsaron bajo las bombas, e incluso encuentran entre los escombros pedazos de cadáveres.

Uno de los encargados de mover los escombros, el ingeniero Salem Ali, señaló a Efe que los habitantes de la ciudad vieja también conviven con la falta de servicios básicos, como agua corriente y electricidad, y la dificultad de moverse por las callejuelas del barrio debido a los cascotes de los edificios.

Ali añadió que el Gobierno está siendo muy lento a la hora de limpiar los escombros por lo que los residentes de Mosul han tomado la iniciativa para poder regresar poco a poco a la normalidad.

Asimismo, han empezado a arreglar las viviendas con sus propios recursos, porque no reciben financiación pública para ello, según Ali. La ONU calculó tras la liberación de la mitad oeste de Mosul que unas 40.000 unidades necesitarían ser rehabilitadas o reconstruidas.

Naciones Unidas está apoyando la rehabilitación de los servicios básicos, desde agua y luz hasta escuelas y centros médicos, pero con las últimas lluvias ha quedado patenta la pobre situación de las infraestructuras, incluido el alcantarillado.

Una señora de 60 años del barrio antiguo de Al Faruk, Um Mohamed, regresó a su hogar tras la liberación de Mosul pero sufre la falta de agua potable y electricidad, y el olor a putrefacción.

La mujer dijo a Efe que además de la molestia existe el peligro de que todavía haya artefactos explosivos en el interior de las casas y los recovecos de la ciudad vieja de Mosul, en la que la guerra aún puede olerse.