El líder mapuche Francisco Facundo Jones Huala concedió una entrevista al medio IProfesional desde la cárcel de Esquel, todo esto en momentos en que espera la decisión que llegará este lunes en cuanto a si lo extraditan o no a Chile.

Vale decir que Jones Huala fue acusado por la justicia nacional por su presunta participación en un incendio intencional en el predio Pisue Pisue. Como no se presentó a una citación en octubre de 2014, la justicia dictó una orden de captura en su contra, tema que quedaría zanjado este lunes cuando se resuelva su posible extradición.

En entrevista con IProfesional, el líder mapuche manifestó que en su juicio “voy a hacer una defensa política, es una tribuna para expresarme. Ya dimos a conocer nuestra propuesta. Mi libertad depende de la movilización de la gente. No hay tiempo jurídico, sino político. Me querían mandar a Ezeiza, Marcos Paz o Rawson, pero como pensaban que iba a ser un quilombo… Estuve una semana detenido el año pasado en Bariloche en el escuadrón 34 de Gendarmería y acá me mandan por orden de Patricia Bullrich, me lo dijo un funcionario”.

Añadió que “yo planteo que se reconozca el delito político. Ellos reprimen el conflicto con mi prisión, piensan que pueden encerrar a un símbolo, podría ser cualquier otro, pero se dio la casualidad que soy yo porque mi perfil encuadra con el perfil de terrorista que quieren instalar. Mi detención se maneja por cuestiones políticas, querían que haya poca gente, lo retrasaron por el impacto que puede causar y se espera mucha gente, soy el primer caso de extradición de un indígena. Los mapuche estamos en conflicto con los dos estados, este es un conflicto binacional”.

En otros pasajes, disparó que “el mismo día que me detienen Mauricio Macri y Michelle Bachelet estaban reunidos. Creo que todo esto tiene que ver con la influencia del Ministerio de Seguridad, pero el conflicto no va a resolverse si no hay una solución política”.

Junto con negar que sea el líder de la Ram, Jones Huala admitió que “combatí en Chile, estuve en conflictos y disturbios por recuperaciones de la comunidad mapuche, pero mienten descaradamente cuando dicen que queremos construir un Estado.Eso es un concepto occidental”.

Al ser consultado por el incendio, contestó que “a mi me perseguían en Villa La Angostura, la policía me quería matar. En Ñorquinco (al sur de Río Negro) pagaban $15.000 por nuestras cabezas. Ahí no quería ser lonko. Entonces cruzo a Chile a los 21 y tengo mi primer contacto con la CAM. Cuando desalojan Pisue Pisue el 9 de enero de 2013, yo estaba en Villa La Angostura. Yo llegué después en medio de acciones de resistencia y recuperaciones. Fui para pedir ayuda a la machi (guía espiritual) que no era de la CAM para que me hiciera un remedio por mi enfermedad espiritual y colaboré con la defensa del espacio sagrado en Pilmaiken, que era una forma de pagarle por haberme curado”.

Precisó que “a mi me agarran el 30 de enero y estuve detenido un año en Valdivia, después me dan domiciliaria y cerca del juicio me escapé a Argentina. A mí me venían haciendo inteligencia de antes, hay informes de Villa La Angostura que tenían en Chile varios años antes de lo de Pisue Pisue”.

“Así como hay más apoyo a nuestros reclamos, los sectores antimapuche están más cohesionados, tienen su gobierno. Pero estas represiones, los muertos, no van a quedar así. En tiempos de conflicto están surgiendo los lonko. Yo no elegí estar preso, es una consecuencia por mi trabajo de autoridad. Sí o sí tengo que pelear por mi gente”, sentenció.

Para leer la entrevista completa, pincha acá (IProfesional).