El estudioso y científico Nicolás Palacios, a principios del siglo pasado, escribió un libro titulado “La Raza Chilena”. En este Palacios saca cuentas, analiza e investiga los genes, las costumbres y las razas que se mezclaron en Chile. También describe minuciosamente, a través de cartas enviadas a sus amigos, el supuesto origen de nuestra raza.

Lo primero que hace, en sentido determinístico y científico, es identificar al mestizo como el “roto”. Lo llama “El Bautismo de nuestra raza”: el chileno y el roto se transforman así en sinónimos. Luego identifica como el “Padre de la Patria” a Valdivia, que venía de España “pero los españoles no son españoles”. El escritor aleja su mirada y considera los españoles como “Godos” del norte de Europa: viquingos, daneses, suecos, rusos. Palacios define la mezcla entre ese español y los indios en Chile como el “Araucano-Gótico”.

“Además de la fisionomía, que es común a todos los chilenos en aspectos fundamentales, como la forma de la cara, el tamaño del cuerpo, la altura; da curiosidad la raza chilena desde un punto de vista moral”. Palacios considera los rotos como “todos iguales en la moral”, en las ideas, en la manera de trabajar y comportarse. De hecho adora al “roto”: “Toda la gama, desde la que va del roto rubio con ojos azules y dolicocéfalo, con 80% de sangre gótica, hasta el moreno rojizo de bigotes escasos, negros y cerdosos, de cabello tieso como quisca y braquicéfalos con 80% de sangre araucana, todos sienten y piensan de la misma manera, “por eso quiero mucho al roto, es democrático”.

“El roto es mucho mejor de lo que supone porque el chileno puro carece de imaginación, cualidad perteneciente a las regiones meridionales en Europa, y que sirve de cartabón al criterio latino para medir la talla intelectual de los hombres y las razas. El humor del roto está todo en lo conceptual, usa muy pocas palabras; ni el francés ni el español ni el italiano tiene ese ingenio”.

Después revela algunas dudas acerca ciertas formas de mezclar la raza.

“Hubo senado en Chile con más del 25% de población alemana, no obstante la población germánica sea relativamente baja. Mientras los latinos y mediterráneos, mucho más numerosa, no ha producido sino rarísimos hombres superiores en su cruza con la chilena”.

“Los mestizos que se mezclan con gente latina de Europa carecen de lo que se llama el control cerebral, y constituyen la carga social de los apasionados, de los atávicos, de los impulsivos, de los degenerados morales.”
El estudioso consideraba directamente un ser inferior al mediterráneo mezclado con el mestizo, con el roto. “La mejor raza que podemos esperar en una mezcla entre mestizos y europeos, la más acertada es la del mestizo con el germano, o el ruso-germano, porque vienen del mismo lugar en origen y el reencuentro está generando un gran progreso, una evolución del roto”.