Siento que de alguna forma “Gloria” y “Una Mujer Fantástica” también son como mis hijos y puedo decirlo porque Sebastián ha sido generoso.

Conocí a Sebastián cuando entramos a trabajar a Chilevisión el año dos mil. Yo animaba “Extra Jóvenes” y Sebastián trabajaba como realizador en El Futuro de Chile, el programa de Sergio Lagos. Nos empezamos a hacer amigos en las máquinas de café y comprando chocolates: los dos éramos adictos y cuando andábamos medios angustiados pasábamos
por unos M&M.

Poco a poco comenzamos a conversar y nos dimos cuenta de que nuestros papás se conocían, porque la mamá de Sebastián es de Viña y era amiga de mi papá desde que eran chicos, incluso vivían en la misma calle. Mientras él era realizador yo empecé a producir teatro; cada vez teníamos más temas en común. Yo quería convertirme en un
animador importante mientras Sebastián quería dedicarse al cine.

Nuestro primer acercamiento de trabajar juntos fue bien increíble; Sebastián me invitó a producir “La Sagrada Familia”, su primera película, pero yo no me sentí capaz, sentí que era muy chico para tirarme un salto tan grande. Después, cuando la vi en el cine, me di cuenta de que él tenía una mirada muy particular de las cosas. Yo seguí produciendo teatro, en forma paralela a la animación y con Sebastián seguimos comunicados. Luego él hizo “El Año del Tigre”, se fue a perfeccionar afuera y se dedicó al cine 100%. Lelio ha tenido una carrera consecuente, profunda y larga. Por eso hoy está en Los Ángeles a punto de ganar un Oscar.

Siempre tirábamos la talla con lo del Oscar, pero lo cierto es que nunca fue el tema porque él es muy poco competitivo, no como yo que sí lo soy. Es un cineasta con mirada propia y los premios le han llegado siempre de rebote.

Cuando decidió hacer “Gloria”, la película protagonizada por la gran Paly García, nuevamente me invitó a participar, esta vez como coproductor de la mano de Fabula, la productora de Pablo y Juan de Dios Larraín. Me sentí muy halagado y acepté sin dudar. Fue súper bonito. Leí el guion en una tarde, con una botella de vino. Al otro día por la mañana lo llamé y le dije que sí, que me subía al proyecto. La historia de Gloria me emocionó mucho y confié ciegamente en Sebastián en el entendido de que hacer cine siempre es un riesgo, pero estaba gustoso de correrlo porque estaba seguro de que a la película le iría bien. La película, al igual de “Una Mujer Fantástica”, se estrenó en Berlín. Y también fue una explosión, un hito en el cine chileno. Paly García ganó un Oso de Plata. Yo quería ir a Berlín pero no pude… Fue en la época cuando los carabineros me detuvieron… seguro todos se acuerdan… En fin, no pude ir a Berlín. Y hoy que lo pienso tal vez la cábala es que yo no vaya a ninguna ceremonia, que la clave para ganar es que yo no esté. Igual siempre quiero ir.

Siento que de alguna forma “Gloria” y “Una Mujer Fantástica” también son como mis hijos. Sebastián ha sido generoso conmigo; con el nivel y prestigio que ha alcanzado podría trabajar con cualquiera pero siempre dijimos que caballo ganador repite.

Cuando Lelio me envió el guion de “Una Mujer Fantástica” me dijo “piénsalo”. Yo me puse a su servicio y al de Juan de Dios inmediatamente. Los tres hemos armado un equipo súper particular; ellos viven del cine y yo, como productor asociado vengo de otro mundo, con una mirada desde afuera. Nuestra experiencia juntos ha sido extraordinaria y me ha hecho muy feliz. Me emociona observar cómo una película ha puesto temas de conversación tan
necesarios en Chile. Sebastián tiene una sensibilidad y una mirada de la mujer que es notable.

A mí me gusta mucho la producción y siempre la he desarrollado de forma paralela a mi carrera televisiva. Tengo mi productora y produje una película realizada con celulares, muy experimental: “09”. Fui el productor general y fue bien bonito, porque en un momento sentí que ya no daba más, que me quedaba grande y recibí la ayuda de Juan de Dios. El mundo del cine es muy complejo y no pasa solamente por una cuestión económica. Hay una parte que es empresarial y hay otra que es artística y la combinación de eso es muy difícil, además tienes que creer en el proyecto que estás armando. Sebastián Lelio también me ayudó. Él se dio el tiempo para verla completa y para escribirme sus comentarios. Imagínate lo que eso puede significar para uno.

Es extraña la relación que tengo yo con Lelio, yo no vengo del mundo del cine, pero lo que nos une es que tenemos mucha química, nos entendemos muy bien. Lo mismo me pasa con Juan de Dios. Que ellos me integren como productor asociado habla de que son súper desprejuiciados.

Me gustaría tomar otros proyectos como “09”, pero son trabajos muy demandantes. Con “09” me demoré dos años, ensayaba en mi casa con el elenco… Por eso en un momento me quedó grande, porque no fui capaz de ver el tema con las salas de cine y las distribuidoras.

Hoy me gusta mucho la figura de ser productor asociado, porque aprendo, porque puedo aportar, porque si necesitan ayuda siempre estoy y tengo mis pegas definidas. Además, siento que con eso invito a otra gente a poder invertir en el cine chileno. Del castillo que ha construido Lelio hay un ladrillo que tiene mi nombre y eso me pone orgulloso.

Con Sebastián somos muy buenos para comer, muy ansiosos, entonces pasan años de repente nos encontramos y los dos estamos o muy gordos o muy flacos. Ahora estamos flacos pero ansiosos. Es muy raro todo y siempre nos acordamos de la máquina de café donde partió todo. Siempre me dice “¿te acordai de cuando conversábamos en la máquina de café de nuestros sueños?”.

Hoy quiero que gane, mis energías están con él, pero independiente de que las películas sean un éxito o no, la gran gracia que tiene es el hecho de poder jugar y atreverse con amigos a hacer las cosas que uno quiere.

Cuando comento que soy productor asociado de “Una Mujer Fantástica” mucha gente me pregunta por qué estoy ahí si no es mi actividad fundamental… Mi respuesta es que lo hago porque Sebastián me invita a otra conversación, me abre otras formas de mirar el mundo… Como productor asociado me encuentro con otras personas, gente muy distinta a la que estoy acostumbrado a vincularme.

Soy muy admirador de las expresiones artísticas y del trabajo de Seba, imagínate lo maravilloso que ha sido todo: conocer a la Daniela, apoyar la difusión, invitarlos a que vayan a los programas en los cuales yo participo, poder ser vocero de muchas de las actividades que se han hecho en Chile… Incluso poder hablar con el director y darle mi visión del guion.

Siempre me dice que yo represento el público masivo, entiendo que él es un erudito y yo no. Me tocó presentar “Una Mujer Fantástica” acá en Chile y desde ese día ha sido increíble ver lo que ha generado. La película tiene una conversación posterior que es extraordinaria. Las películas de Lelio tienen eso, no las digieres en el minuto, si no que las vas masticando y digiriendo en las horas después de que la viste y luego siguen las reflexiones en las semanas que vienen y decantan en temas que son muy relevantes y que muchas veces no se hablan.

El arte instala temas y la gran gracia de Lelio es, en este caso, cómo ha sido capaz de instalar de manera amorosa y luminosa el tema del género, la transexualidad, el amor.

Para mí todas las transexuales son mujeres fantásticas y me molesta que hoy Daniela Vega tenga que salir a representar a Chile con un pasaporte de hombre. Lelio siempre me dijo que esto era una historia de amor, no es una película que tenga una bandera política, independiente de que la tiene, pero lo principal es que es una historia de amor y el amor es universal, cuando el amor es tratado de esta forma empieza a abarcar los temas políticos, los
temas sociales y empieza a entrelazarse con temas súper fundamentales que muchas veces están ahí guardados y como nadie los pone en el tapete, pareciera que no existieran. La transexualidad existe desde que el hombre es hombre y la mujer es mujer.

En cuanto a la ley de identidad de género, me parece que es un tema que se tiene que legislar ya, hay que legislarlo ahora que tenemos a “Una Mujer Fantástica” en la cima del cine mundial. No podemos hacernos los locos.

Ojalá ganemos hoy. Aunque yo ya me siento un ganador. Cuando nos nominaron al Oscar celebramos en la productora y no podría describirte los besos, los abrazos, el cariño que sentí. Para mí es un orgullo ser parte de esto. Ya lo dije, pero lo repito: Sebastián ya no me necesita pero sigue llamándome, sigue invitándome y eso me halaga.