Marcelo Cabezas navegó junto a un amigo en el “Valpo boat party”, con trago de cortesía, que en el caso del protagonista de esta historia fue un vodka tónica y música años ’80 y ’90.

La fiesta estaba acabando como a las 2 de la mañana cuando el hombre, junto a su amigo, quisieron quedarse con un recuerdo fotográfico de la noche inolvidable.

“Fuimos con mi amigo a la terraza del segundo piso y me subí a una silla, una de esas blancas de plástico. Me iba a tomar una selfie pero el barco se movió, me tambaleé y no alancé a afirmarme. Me caí de espaldas al agua”, contó Marcelo en entrevista publicada por LUN.

Los efectos de las 3 vodkas desvanecieron en un segundo, no solamente por la vista del barco que se aleja, con la música al máximo y en total oscuridad, sino más bien por la temperatura del agua, que en Valparaíso puede llegar a los 10 grados durante la noche.

Su amigo, que en un principio quedó en shock, finalmente logró llamar la atención sobre la emergencia que estaba sucediendo. Pero entre que el amigo resucitaba y el capitán se alejaba sin saber nada pasaron minutos fundamentales.

Marcelo fue muy frío y lúcido: “Me saqué la ropa que estaba pesada y los zapatos. Caché que tenía que guardar energías y empecé a flotar”.

En el barco, mientras tanto, ya se había apagado la música y estaban todos muy asustados por el destino de Marcelo, sobre todo los organizadores del carrete.

Finalmente lograron ubicar al accidentado que al ver que lo encontraron se relajó y “se fue a negro”.