“Con el peso de la historia” y “Santiago recibe a la Academia” se titulan la crónicas que publica el sitio de Racing Club de Avellaneda a propósito del partido que enfrenta a la Academia con la Universidad de Chile esta noche por la Copa Libertadores en el Estadio Nacional. Los textos hablan de la historia sangrienta que subyace bajo el coloso de Ñuñoa y además entregan una mirada histórica de la ciudad de Santiago. Al respecto, dicen que “lejos de la congestión del centro, en una escena que combina edificios elegantes, veredas limpias, árboles luminosos y casas restauradas, Las Condes y Providencia concentran a los sectores más pudientes de la sociedad. Como en todas las capitales del continente, las distancias sociales quedan a la vista de cualquiera”. Así, sostiene, “los herederos de los pueblos originarios no dirigen las empresas poderosas y los herederos de los colonizadores españoles no lustran zapatos en la calle”.

La publicación describe que lo que “también está a la vista de cualquiera son los banderines que cuelgan de la mayoría de los puestos de diarios y revistas: las insignias de Colo Colo, Universidad de Chile, Universidad Católica, Cobreloa y Audax Italiano”.

Allende y la dictadura

Respecto del Nacional, llamado ahora Julio Martínez, reseña que: “Charles Edmund Horman Lazar fue un periodista estadounidense que llegó a Chile a 1972 para trabajar como escritor. El 17 de septiembre de 1973, seis días después de que el golpe de Estado comandado por Augusto Pinochet derrocara al gobierno constitucional de Salvador Allende, fue secuestrado de su casa, trasladado al Estadio Nacional y asesinado por las fuerzas militares a metros del campo de juego. En ese mismo lugar jugará Racing”.

Asimismo, recuerda que “en 1987, Juan Pablo II visitó el país trasandino luego de su mediación por la controversia entre Argentina y Chile por el Canal Beagle y se reunió con miles de jóvenes en el Estadio Nacional”.

Finalmente, además de hablar de la remodelación del recinto, que redujo su capacidad a 49 espectadores, el texto cierra: “Hacer historia celeste y blanca en un sitio que carga con el peso de la historia latinoamericana más tremenda. La Academia tiene sueños grandes y no quiere dejar pasar la oportunidad de estampar su sello en tierras chilenas”.