“Yo no estoy por encima de la justicia. Si no creyera en la justicia, no habría formado un partido político. Habría propuesto una revolución en este país. Pero yo creo en la justicia, en una justicia justa de verdad, en una justicia que emita un juicio basado en los autos del proceso, basado en las informaciones de las acusaciones, de las defensas, en las pruebas concretas; que tenga el arma del crimen. Lo que no puedo admitir es un fiscal que hizo un powerpoint y fue a la televisión a decir que el PT es una organización criminal que nació para robar Brasil y que Lula, por ser la figura más importante de ese partido, es el jefe, y por lo tanto, si Lula es el jefe, dice el fiscal, “no necesito pruebas, estoy seguro”. Yo quiero que se guarde la seguridad para sus compañeros, para sus seguidores, y no para mí.

Un ladrón no estaría exigiendo pruebas. Estaría con el rabo entre las piernas, con la boca cerrada rogando que la prensa no diga su nombre. Yo tengo más de 70 horas del Jornal Nacional (noticiero televisivo brasileño) triturándome. Tengo más de 70 portadas de revista atacándome. Miles de páginas de periódicos y noticias. Tengo a Record (canal de televisión) atacándome. A la Bandeirantes y a las radios del interior. Y de lo que ellos no se dan cuenta es de que, cuánto más me atacan, más crece mi relación con el pueblo brasileño.

No les tengo miedo. Ya he dicho que me gustaría tener un debate con Moro (el juez del Supremo Tribunal Federal) sobre la denuncia que me hizo. Me gustaría que me enseñase algún tipo de prueba. Ya desafié a los jueces del TRF-4 (el Tribunal Federal de la Cuarta Región) a que fuéramos a un debate en la universidad que quisieran, en el curso que ellos quisieran, a que probasen el crimen que yo cometí en este país.

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Hace mucho tiempo soñé que era posible gobernar este país involucrando a millones y millones de personas pobres en la economía, llevando a millones de personas a las universidades, creando millones de puestos de trabajo. Yo soñé; soñé que era posible que un trabajador del metal, sin diploma universitario, se preocupara más por la educación que los licenciados y accionistas que han gobernado este país y se han hecho cargo de la educación.

Soñé que era posible disminuir la mortalidad infantil llevando leche, frijoles y arroz para que los niños pudieran comer todos los días. Soñé que era posible coger a los estudiantes de la periferia y ponerlos en las mejores universidades de este país para que no tengamos jueces y fiscales solo de la élite. De aquí a poco vamos a tener jueces y fiscales nacidos en la favela de Heliópolis, en Itaquera y en la periferia. Vamos a tener mucha gente de los Sin Tierra, del MTST (Movimiento de Trabajadores sin Techo), de la CUT (Central Única de Trabajadores), graduados.

Cometí ese crimen. Cometí ese crimen que ellos no quieren que cometa más. Debido a ese crimen, ya tienen unas diez causas contra mí. Colocar pobres y negros en la universidad, que los pobres coman carne, compren coches, viajen en avión, que hagan su pequeña agricultura, sean microemprendedores o tengan su propia casa; si ese es el crimen que cometí, quiero decir que voy a continuar siendo criminal en este país porque voy a hacer más. Mucho más.

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Pues bien: estamos en un momento delicado. Yo tal vez viva el momento de mayor indignación que pueda vivir un ser humano. No es fácil ver lo que sufre mi familia. No es fácil ver lo que sufren mis hijos. No es fácil ver lo que sufrió Marisa, y quiero decir que la muerte prematura de Marisa (Marisa Letícia Rocco Casa, mujer de Lula) fue por la inmoralidad y la canallada que la prensa y el Ministerio Público cometieron contra ella. Estoy seguro. Esa gente yo creo que no tiene hijos, no tiene alma y no tiene noción de lo que siente una madre o un padre cuando ve a un hijo siendo atacado y masacrado. Entonces, compañeros, decidí levantar la cabeza.

No piensen que estoy en contra de la operación Lava Jato, no. La Lava Jato tiene que detener a los criminales que robaron y encarcelarlos. Todos queremos eso. Todos hemos dicho toda la vida: “Solo encarcelan a los pobres, no encarcelan a los ricos”. Y yo quiero que continúe encarcelando ricos. Yo quiero. Ahora, ¿cuál es el problema? El problema es que tú no puedes hacer juicios paralelos en la prensa. Porque en el fondo, destruyes a las personas dentro de la sociedad, su imagen, y después los jueces van a juzgar y van a decir: “No puedo ir contra la opinión pública que nos está pidiendo cazarlos”. Quien quiere juzgar en base a la opinión pública, que abandone la toga y que se presente como candidato a diputado; escoja un partido político y sea candidato. Ahora, la toga es un empleo vitalicio. El ciudadano tiene que votar solo con base a los autos del juicio. Por otro lado, yo creo que un ministro de la Suprema Corte no debería dar declaraciones sobre cómo va a votar. En Estado Unidos termina la votación y no sabes a quién votó el juez, exactamente para que no sea víctima de presión.

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Hay una cosa llamada responsabilidad. Y no penséis que cuando hablo así, estoy en contra. Yo fui presidente y nombré cuatro fiscales e hice el discurso en todas las tomas de posesión y decía: “Cuanto más fuerte sea la institución, más responsables tienen que ser sus miembros”. Usted no puede condenar a una persona a través de la prensa para después juzgarla. Os acordáis de que, cuando fui a declarar en Curitiba, le dije a Moro: “Usted no está en condiciones de absolverme porque la Red Globo (el grupo mediático) está exigiendo que me condene, y usted va a condenarme”.

Pues bien, pienso que tanto el TRF-4 como Moro, la Lava Jato y la Red Globo, tienen un sueño recurrente. El sueño recurrente es que, en primer lugar, el golpe no terminó con la destitución de Dilma. El golpe solo va a concluir cuando ellos consigan que Lula no pueda ser candidato a la presidencia de la República en 2018. No quieren que participe porque existe la posibilidad de que sea elegido. No quieren a Lula de nuevo en la presidencia porque, para ellos, los pobres no pueden tener derechos. El pobre no puede comer carne de primera, no puede viajar en avión. No puede ir a la universidad. El pobre nació, según su lógica, para comer y tener cosas de segunda categoría.

Entonces, compañeros y compañeras, el otro sueño recurrente que tienen es la fotografía de Lula arrestado. Ah, me imagino la excitación de la (revista) Veja poniendo mi fotografía encarcelado en la portada. Van a tener orgasmos múltiples.

Ellos han decretado mi prisión. Y os cuento: voy a acatar la orden. Voy a acatarla porque quiero hacer la transferencia de responsabilidad. Piensan que todo lo que pasa en este país sucede por mi culpa. Ya fui condenado a 3 años de prisión porque un juez de Manaos entendió que no necesito tener un arma porque tengo una lengua hiriente, entonces hay que callarme, porque si no me callan, seguiría diciendo cosas como “está llegando el momento de que la pantera beba agua”, y si los campesinos mataran luego a un terrateniente, es porque pensarán que era un código.

Intentaron arrestarme por obstrucción a la justicia, pero no lo consiguieron. Y ahora quieren meterme en prisión preventiva, algo muy grave porque no hay habeas corpus. Vaccari (João Vaccari Neto) está encarcelado desde hace tres años. Marcelo Odebrecht gastó 400 millones de reales [120 millones de dólares] y no tuvo habeas corpus. Yo no gastaré un ‘tostao’. Pero voy con la siguiente convicción: van a descubrir por primera vez lo que he dicho todos los días. No saben que el problema de este país no se llama Lula, el problema de este país sois vosotros. La conciencia del pueblo, el Partido de los Trabajadores, el PcdoB (Partido Comunista de Brasil), MST (Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra), MTST; hay mucha gente.

Y es lo que dijo nuestra pastora y lo que yo digo en todos los discursos, no podrán parar mi sueño, porque cuando yo deje de soñar, soñaré a través de vuestras cabezas y a través de vuestros sueños. No podrán creer que todo acabará cuando Lula sufra un infarto. Eso es una tontería, porque mi corazón latirá en vuestros corazones, que son millones de corazones brasileños.

Ellos creerán que van a detenerme. No voy a parar: ya no soy solo un ser humano, soy una idea, una idea mezclada con las vuestras. Tengo la certeza de que los compañeros como los Sin Tierra, los Sin Techo, los compañeros de la Central Única de Trabajadores (CUT) y del movimiento sindical saben, y esta es una prueba, que cumpliré la orden y tendréis que transformaros, cada uno de vosotros. No os llamaréis Panchito, Pepito, Juanito y Albertito… todos vosotros, de ahora en adelante, os convertireis en Lula y vais a seguir haciendo lo que tenéis que hacer, ¡todos los días! ¡Todos los días!

Tienen que saber que la muerte de un combatiente no detiene la revolución. Lo tienen que saber. Tienen que saber que vamos a regular definitivamente los medios de comunicación, para que el pueblo no sea víctima de sus mentiras todos los días. Tienen que saber que ustedes, quién sabe, son incluso más inteligentes que yo, y quemarán neumáticos, organizarán manifestaciones, ocupaciones en el campo y en la ciudad. Parecía difícil la ocupación en São Bernardo, pero mañana vais a recibir la noticia de que ganasteis el terreno que invadisteis.

Compañeros, he tenido la oportunidad de no volver, ahora cuando estaba en Uruguay. En la frontera entre Livramento y Rivera, la gente me decía: “Oye, Lula, finge que vas a comprar un ‘whiskito’ y te vas a Uruguay con Pepe Mujica, y no vuelves más a Brasil; pide asilo político. Puedes ir a la embajada de Bolivia, de Uruguay, de Rusia y desde ahí seguir hablando…”. Pero ya no tengo edad para eso. A mi edad voy a enfrentarme a ellos aceptando cumplir la ley.

Quiero saber cuántos días me van a tener detenido, y sé que cuánto más tiempo me quede allí (en la cárcel), más Lulas nacerán en este país y más gente peleará por él, porque en una democracia no hay límites, no hay hora determinada para pelear. Yo les dije a mis compañeros: “Si dependiera de mi voluntad, no me presentaba”, pero me presentaré para que ellos no puedan decir a partir de mañana que soy un fugitivo, que Lula está escondido. ¡No! No estoy escondido, voy para que sepan que no tengo miedo, que no voy a huir, para que sepan que probaré mi inocencia. Ellos que hagan lo quieran. Voy a citar una frase que escuché a una niña de 10 años en [la ciudad de] Catanduva en 1982, creo que esta frase no tiene un autor: “Los poderosos pueden matar una, dos o tres rosas, pero nunca podrán detener la primavera”.

Ellos tienen que saber que queremos más viviendas, más escuelas, menos mortalidad. No queremos que se repita la barbaridad que pasó con Marielle en Río de Janeiro, con los niños negros en los arrabales de este país. No queremos más mortalidad por desnutrición. No queremos que los jóvenes no tengan esperanza de ir a la universidad, porque este país es tan necio que fue el último país del mundo en tener universidades. ¡El último! Todos los países más pobres tuvieron universidades antes, pero ellos no querían que la juventud brasileña estudiase. Y decían que costaba mucho. Hay que preguntarse cuánto costó no crear universidades hace 50 años.

Quiero que sepáis que me llena de orgullo haber sido el presidente de la República que creó más universidades en la historia de este país, para demostrar a esa gente que no debe confundir inteligencia con la cantidad de años pasados en la escuela. Eso no es inteligencia, es conocimiento. Inteligencia es cuando sabes de qué lado estás, inteligencia es cuando no tienes miedo de discutir con los compañeros sobre cuáles son las prioridades, y la prioridad es garantizar que este país vuelva a tener una ciudadanía.

¡No venderán la Petrobras! ¡Vamos a hacer una nueva Constituyente! ¡Vamos a revocar la ley del petróleo que están preparando! ¡No vamos a permitir la venta del BNDES, de la Caja Económica Federal, no vamos a permitir que se destruya el Banco de Brasil! Y vamos a fortalecer la agricultura familiar, que es la responsable del 70% de los alimentos que comemos en este país.

Y con esta creencia, compañeros, con la cabeza erguida, del mismo modo que estoy aquí hablando con vosotros, llegaré allí y le voy a decir al comisario: estoy a su disposición. Y la historia, dentro de pocos días, probará que quien ha cometido un crimen fue el comisario que me acusó, el fiscal que fue injusto conmigo y el juez que me juzgó. Por todo ello, compañeros, no hay lugar en mi corazón para todo el mundo, pero quiero que sepáis que si hay una cosa que aprendí a disfrutar en este mundo es de mi relación con el pueblo.

Cuando sostengo la mano de alguno de vosotros, cuando os abrazo, cuando beso a alguno de vosotros, no lo hago con segundas intenciones, os beso porque, cuando era presidente, decía: “Volveré al lugar de donde he venido”. Yo sé quienes son mis amigos eternos y quienes son amigos eventuales. Los que llevan corbatas, que me buscaban, ahora desaparecieron. Y quienes están conmigo son mis amigos de antes de que fuera presidente. Son aquellos que comían rabo de buey conmigo en (el bar de) Zelão, los que comían polenta con pollo en Demarchi, los que tomaban ‘mocotó’ en Zelão. Esos siguen siendo mis amigos. Son aquellos que tienen el coraje de invadir terrenos para construir viviendas, los que tienen el coraje de organizar una huelga contra la reforma de las pensiones, son aquellos que ocupan el campo para crear haciendas productivas. Aquellos que, de verdad, necesitan al Estado.

Compañeros, voy a deciros algo. Vais a percibir que voy a salir de esta situación más mayor, más fuerte, más verdadero e inocente porque quiero probar que ellos son los que cometieron un crimen, el crimen político de perseguir a un hombre que tiene 50 años de historia política. Estoy muy agradecido por esa historia. No hay manera de devolveros la gratitud, afecto y respeto que me habéis dedicado durante todos estos años.

Quiero deciros a vosotros, Guilherme (Boulos) y Manuela (D´Ávila) (candidatos del PSOL y de PC do B, respectivamente), a los dos, que para mí es motivo de orgullo pertenecer a una generación que ya está en su etapa final y que puede ver nacer a dos jóvenes disputando el derecho de ser presidentes de la República en este país. Por estos motivos, un gran abrazo, y que sepáis que este cuello no se baja; voy a salir con la cabeza erguida y sacando pecho porque voy a demostrar mi inocencia. Un abrazo, compañeros, gracias, muchas gracias, por todo lo que me habéis ayudado.

¡Un beso con cariño, muchas gracias!”

Este texto, resumen de las palabras proferidas por el ex presidente brasileño, fue publicado originalmente en CTXT.