Esta “Máquina de la Muerte” se llama Sarco y se puede imprimir en 3D y se harán las pruebas por primera vez la próxima semana. Será expuesta en la Feria Funeraria de Amsterdam y nació gracias a la colaboración entre el famoso activista pro-eutanasia australiano Philip Nitschke y el ingeniero Alexander Bannick.

Según el Daily Mail nadie será sacrificado para la prueba, pero los visitantes podrán entrar en la máquina, ponerse un casco de realidad virtual e imaginar cómo serían sus últimos momentos sobre esta Tierra.

Sarco fue objeto de duras críticas. De hecho según algunos se trata de algo que haría parecer el suicidio como algo atractivo.

“¿Y si nos atreviéramos a imaginar que nuestro último día en este planeta podría ser también uno de los más emocionantes?”, se preguntó el inventor en su blog, alimentando aun más la polémica.