“De todas las cosas que ocurren en la política chilena, una de las más significativas es la comisión, impulsada por la UDI y el Frente Amplio, para investigar los orígenes del CAE”.

De esta forma inicia una nueva columna el abogado y rector de la UDP, Carlos Peña.

Publicado este domingo en El Merucrio, el texto aborda la relación entre la UDI y el Frente Amplio con base en el trabajo en conjunto que realizarán en dicha comisión, algo que según el jurista, desnuda algunas similitudes entre los bloques.

Antes de entrar en ese análisis, Peña sostiene que “la comisión investigadora acerca del CAE es así un síntoma invaluable del carácter que poseen ciertos grupos del Frente Amplio. ¿En qué consiste ese carácter? Ante todo, esos grupos poseen una cierta tendencia a moralizar los procesos sociales y políticos. Si el CAE acabó endeudando más allá de la cuenta a los estudiantes, ello debió ser producto de una voluntad malsana ¡la de Lagos por supuesto! que, coludida con los bancos, usó la ley de ingenio para que ello ocurriera. Así entonces hay ahora que investigar el proceso de ideación del CAE para poner de manifiesto esa voluntad y condenarla”.

Junto a esto, el abogado sostiene que algunos grupos del F.A “parecen más hostiles a la socialdemocracia o a la izquierda convencional, que a la derecha conservadora”.

“¿Qué puede explicar que estos movimientos riñan más con la centroizquierda que con la derecha y que ahora concurran a un acuerdo para investigar a esa bestia negra? (…) Lo que ocurre es que entre esos grupos del Frente Amplio y la UDI hay coincidencias ideológicas”, continúa Peña.

“La UDI siempre ha sostenido que la sociedad, la cultura, la familia, el mercado viven fuera de la política estatal y que la política, en consecuencia, cuando se inmiscuye en ellos, acaba sosjuzgándolos y empobreciéndolos (…) Algunos grupos del Frente Amplio parten de un diagnóstico semejante. En su opinión, la política estatal es incapaz de resolver los problemas de la sociedad civil: la sociedad, piensa, se ha autonomizado del Estado. De ahí la importancia que conceden a los movimientos sociales y a la calle. Buscan, de esa manera, conferir una nueva autoridad a la sociedad civil, la que así quedaría fortalecida y desligada de los procedimientos formales de la racionalidad del estatal”, concluye.

Por último, advierte que “esa actitud moralizadora de los procesos sociales y el desprecio por la racionalidad de la política estatal (…) son los motivos ocultos, y a veces inconscientes, del Frente Amplio: el secreto de su popularidad y la semilla de su frustración futura”.