A mediados de 2016 la temática sobre las pensiones obtuvo su carta de ciudadanía, de hecho obtuvo carta de movimiento social. Hasta entonces se cumplía el viejo consejo conservador que señala que el problema son los estudiantes, pues aunque educación, salud y pensiones son temas críticos, los enfermos no pueden marchar y los viejitos tampoco. Pero en agosto de 2016 una marcha gigantesca que sumó más de un millón de personas por todo Chile demostró que la temática llegaba para quedarse. Durante ese mes, un error táctico de José Piñera, creador del sistema, había llevado el cuestionamiento a las AFP a su récord histórico. El autoproclamado vocero había dejado a la Asociación de AFP sin juego, ya que si el creador habla, ¿de qué sirven los sacerdotes? En la USACH medimos los fenómenos de acuerdo a un indicador de ‘fuerza en prensa’. En este indicador, “AFP” obtuvo en agosto de 2016 más presencia que los presidenciables sumados. Y casi todo lo el fenómeno lo explica José Piñera.

La concentración en el nombre de José Piñera fue enorme. Pancartas con su rostro recorrieron Chile, Kramer hizo una imitación histórica y hasta una papeleta oficial de Metro denostaba al economista.

Han pasado casi dos años desde entonces. La política ha sido incapaz de abordar el problema. El 2017, en pleno clima electoral, la Coordinadora de Trabajadores No+AFP organizó un plebiscito que convocó a más de un millón de personas. Y las encuestas respaldan la idea de terminar con la capitalización individual y pasar a reparto.

Mientras tanto, las AFP se han reorganizado, pero sin tomar medidas relevantes. Es cierto que varias de ellas han anunciado reducciones en sus comisiones y que la acción de respuesta a clientes está más activa que nunca. Pro la elección de Sebastián Piñera, consideran, es una garantía al respecto. ¿Podrán superar este desafío? Si recurrimos a los datos, se ve difícil que puedan resistir conservando enteramente el modelo, tal y como se ve difícil que se imponga la mayoría con el fin del sistema de capitalización individual. Las señales que muestran las fisuras del sistema son evidentes: hace un par de semanas renunció a su cargo un ejecutivo clave del sistema, Eduardo Vildósola, luego de la publicación en este mismo medio del dato de un bono de $215 millones de pesos que se le habían entregado por sus servicios del año 2017, mismo año donde fue denunciado de malgastar el dinero de la administración de los fondos. Su salida no solo cuesta el bono, sino una indemnización que parece ser de $500 o $600 millones de pesos, lo que genera nuevamente una polémica por el doble estatus del sistema de industria financiera por un lado y de derecho social por el otro.

El domingo 22 de abril volverá a realizarse una marcha familiar. Es el inicio de un ciclo de movilización sobre la problemática de las pensiones que, por primera vez, enfrentará a la derecha en el gobierno presidido por el hermano del creador del modelo. No hay antecedentes para un evento de esta magnitud. Probablemente esta primera marcha sea solo el primer testeo de fuerzas, pero no cabe duda que el modelo que comenzó con José Piñera tendrá mucha historia que contar en el gobierno de su hermano Sebastián. Es cierto que ambos están peleados hace años. Pero no es menos cierto que se han unido en momentos difíciles. De hecho uno de ellos abogó con éxito, hace ya muchos años, para sacar a su hermano de la cárcel.