Un cronista del sitio Las Dos Orillas de Colombia narra cómo fue la despedida de Amaranta Hank en el Circo Kinky, donde fue ama y señora. Así lo cuenta:

“La fila es larga a la salida del Circo Medellín, los cuerpos formados son esculturales, todos se han decidido vestir como para actuar en un remake de la escena en el sótano de la tienda de armas de Pulp Fiction. No hay algo así como el Halloween con las Harley Queen llenas de venas várice, ni pieles moradas por el frío. La entrada tiene una contorsionista en un punto alto dando la bienvenida. El acceso es rápido, no es temeroso, fluye, tiene ritmo, todo promete. Huele tan bien todo. Los asistentes se han aseado de tal forma que uno creería que se han hecho un enema para asegurar una jornada salvaje de sexo anal clandestino. La gente, disfrazada, va llenando el sitio con una coordinación impresionante, pero es tanto el tumulto que luego no pasa nada, nadie se logra mover. Todos empiezan a sudar, esperando por una hora completa y totalmente inaguantable que algo suceda, y sucede, claro”.

Luego, cuando divisa que la periodista cucuteña devenida en musa del porno, Alejandra Omaña (Amaranta Hank), entra en escena, lo describe así:

“Al adentrarme de nuevo en el tumulto kinky, apareció una mujer que muy seguramente todos ustedes han visto, y que se llama Alejandra Omaña, o Amaranta Hank. Esta es sin duda, la primera vez, en el que un personaje real supera con creces al personaje de la pantalla. Ninguno de sus videos porno advertía, siquiera, la grandiosa sensualidad de esta diva del cine XXX. Decidí quedarme y renunciar a mi amor fugaz, Amaranta había llegado, y simplemente no se le podía dejar de ver, era hipnótica. Su parte en la fiesta, además de ser una de las organizadoras, era ofrecer una escena porno en vivo que iba a verse en streaming por toda Europa”.

Entonces -prosigue- “un hombre negro, disfrazado de Tarzán, llegó a la escena. Amaranta, devorándose el escenario totalmente, se devoró el pene de este hombre que, apabullado, acabo eyaculando al poco tiempo en los labios de Amaranta”.

En ese instante se produce un momento en que unas 900 personas -describe- gritan “¡Pobre negro! Entonces, cuando todo parecía haber acabado de manera triste, Amaranta saca a relucir su talento.

“Sin perder el control de su momento, muy rápidamente logró convertir una eyaculación precoz en un trío lésbico con dos jóvenes de la audiencia, que, con una seguridad envidiable, parecían la reencarnación de Marilyn Chambers y Linda Lovelace. Ver a Amaranta ser más allá y más acá de la imaginación y la pantalla fue algo glorioso. El circo kinky se había recuperado”.

Al salir, revela el cronista, se topa con la estrella, quien rápidamente lo corta y le pide: “no me nombres en este artículo, que es que yo tengo novio”.