Este lunes se celebra el Día Internacional del Libro y Piñera, era que no, halló oportuno no restarse del hecho. En columna escrita para El Mercurio, compartió sus reflexiones sobre este hábito. Veamos.

“Este año se marchó Nicanor Parra, cuando ya había superado los cien años de vida. Fue, sin duda, una dolorosa pérdida: un gran poeta, reconocido en Chile y el extranjero; ganador de múltiples distinciones, incluyendo el Premio Cervantes 2011. Esta distinción, considerada el Premio Nobel de la Literatura en español, también la obtuvieron en su momento el novelista Jorge Edwards en 1999 y el poeta Gonzalo Rojas en 2003, lo que prueba la vitalidad de las letras chilenas. De hecho, nuestro país es el único en América Latina que ha logrado dos veces el Premio Nobel de Literatura, que distinguió a Gabriela Mistral en 1945 y a Pablo Neruda en 1971. Y hace casi un siglo, Vicente Huidobro estuvo en la lista de posibles galardonados de este importante reconocimiento. Y estoy convencido de que el Premio Nobel de Literatura se lo quedaron debiendo al gran Nicanor”, parte diciendo.

Luego dice que “todo esto es la representación de una tradición literaria muy bien asentada, que califica a Chile como un país cuna de escritores, poetas, novelistas, ensayistas, lo cual no es chauvinismo, sino un legítimo orgullo que es valorado en el mundo entero”.

Sobre lo que se conmemora, sostiene que “es necesario reflexionar sobre la importancia de los escritores y sus libros, pero también sobre los lectores y sus hábitos”. Al respecto, opina que “las cosas deberían estar mejor: los índices de lectura nacionales son, en perspectiva internacional, bajos, y muchas veces escuchamos voces escolares o en otros ambientes que expresan un desencanto con los libros, con las lecturas obligatorias y con alguna mala experiencia que ha alejado a la persona del hábito lector”.

Dice que influyen alternativas, que tilda “entretenidas”, como ver TV o el uso de rede sociales.

Entonces -prosigue- “frente a esta realidad, no debemos caer en la pasividad o en el pesimismo. Muy por el contrario, debe ser un estímulo para revertir estas tendencias y reivindicar el enorme valor de nuestra literatura”.

Después cita a Saint-Exupéry  en dos oportunidades, y cierra con lo siguiente: “hay miles de estrellas que nos esperan, para iluminar nuestras vidas. Por eso, celebremos este día como se merece: leyendo un libro y compartiéndolo con nuestros seres queridos, para que enriquezca y dé mayor sentido a nuestras vidas”.