¿Qué piensas de la renuncia de Soledad Alvear?
-Teníamos la convicción de que se iba a producir. La pregunta era cuando y si ese proceso de reflexión se iba a extender más allá de la fecha de la inscripción de listas en la elección que se avecina. Respecto a lo que Soledad Alvear plantea, resulta bien incomprensible su posición respecto a esta crisis. Habla como si ella no hubiese tenido responsabilidad en la primera línea de conducción del partido y, la verdad, es que ella ha sido fundamental en las decisiones que se han tomado en el último tiempo. Por lo tanto creo que en su declaración hay una falta de autocrítica.

¿Va existir un éxodo de militantes de las juventudes al nuevo movimiento como se ha planteado?
-No me consta. Estoy en conversaciones permanentes con los dirigentes de la juventud, la directiva, el consejo y las directivas regionales. No veo esa salida. Puede que existan militantes que individualmente tomen esa decisión, pero de manera masiva lo dudo mucho.

Se habla de 100 personas
-Cien personas de cinco mil no es algo masivo. Entiendo, además, que no están sumando sólo gente de la juventud, que son menores de 30, sino también menores de 40. Puede que se trate entonces de un número mayor. Pero el punto aquí es otro: la tesis que ha levantado Soledad se aleja diametralmente de lo que piensa la juventud. La inmensa mayoría de los jóvenes que estuvimos por las primarias y la unidad de la centro izquierda, tenemos una aproximación distinta a las cuestiones valóricas que ella ha planteado.

¿Por qué dices que ella también tiene responsabilidad en esta crisis?
-En la crisis hay cuestiones de fondo, orgánicas, una incapacidad de articular proyectos en común. En eso podemos coincidir con ella, pero también hubo problemas con las decisiones políticas que se han tomado. En el último tiempo Soledad Alvear estuvo por apoyar la candidatura de Carolina Goic, en primera vuelta, y porque no hubiese un acuerdo parlamentario en la elección. Esas decisiones políticas nos llevaron finalmente a un aislamiento, a un camino propio que finalmente produce la derrota electoral del 19 de noviembre.

¿Qué piensas del anuncio de un nuevo movimiento con un perfil más conservador?
-Creo que lo que le pasa a Soledad, después de que pierde la elección parlamentaria, es distanciarse de lo que está pensando en el partido y lo que está pensando la ciudadanía. Nosotros en la juventud hemos respaldado posiciones más abiertas, desde una perspectiva cristiana, pero entendiendo una dimensión más bien humanitaria en cuestiones como las tres causales del aborto, en materia de diversidad sexual y hemos respaldado públicamente el matrimonio igualitario…

Harta diferencia entonces con Soledad Alvear…
-Ella ha puesto eso como cuestiones de principios, como cuestiones esenciales, casi dogmáticas, y en eso obviamente nos distanciamos. Eso marca una distancia con lo que piensan mayoritariamente los jóvenes. Creo que reducir una política de inspiración cristiana a las cuestiones mal llamadas valóricas, no va en sintonía con lo que hoy debiésemos levantar como DC.

Hay mucha nostalgia en la entrevista que le hizo La Tercera…
-En su análisis uno ve una especie de añoranza a la Concertación. Esta sensación de que uno por proponer la construcción de una nueva etapa en Chile, está renegando de las fórmulas de trabajo, de las lógicas que imperaron durante la Concertación. Esa es una mirada equivocada. Yo soy hijo de la democracia, me siento muy orgulloso de lo que le correspondió hacer a la DC y a la Concertación en su momento, pero esa es una etapa que se agotó. Hoy día la ciudadanía piensa distinto, tiene otras formas de comportamiento y exige de sus representantes un estándar distinto. Chile requiere que la política cambie para responder a sus nuevos tiempos y creo que en eso ellos se quedaron atrasado. Y ese atraso, creo que termina afectando el desarrollo o potencialidad de crecimiento de la DC.

La salida de Soledad Alvear es precisamente un síntoma de este atraso…
-Es un síntoma de esta perdida de sintonía con la ciudadanía que terminó redundando también en una perdida de poder. Esto que se llamó el eje de poder de la Concertación se termina con la Nueva Mayoría. Ellos añoran esos tiempos cuando le daban conducción al país.

¿Quienes son ellos? ¿Te refieres a los “reflexivos”?
-Sí, Soledad Alvear y quienes se han declarado en reflexión respecto a su continuidad en el partido. Antes de que tomen una decisión, los conminaría a que permanezcan en el partido. Nadie busca que alguien renuncie y se vaya. A mí me gustaría que ellos fueran parte de la construcción colectiva de una propuesta política. No me siento cómodo tampoco con una DC hegemónica. Hay que ser capaces de entender que a veces hay que perder.

Ahora se vienen elecciones y el congreso ideológico del partido… ¿cómo crees que se va a abordar esta coyuntura?
-Espero que haya una elección donde se pongan en la mesa formas distintas de construir partido, formas distintas de aproximarse a los problemas políticos y que vivamos el proceso de la forma más fraternal posible. Y que una vez que se produzcan las elecciones todos nos pongamos a disposición de reconstruir el partido.

¿Cómo ves una eventual competencia de la DC con el movimiento político que anunció Alvear?
-En la DC siempre se comenta que los que se han ido del partido nunca les ha ido bien: los que se fueron con la IC, con el Mapu o el PRI de Adolfo Zaldívar. Todos los que se han ido del partido a construir un movimiento han terminado desapareciendo o en la irrelevancia.

¿Crees que este nuevo sector buscaría un giro a la derecha?
-No lo se, pero tengo la convicción de que si ellos decidieron caminar en esa dirección, finalmente van a ser muy castigados por la ciudadanía. Ellos fueron líderes de la Concertación, tuvieron liderazgos relevantes en el congreso, en el gobierno, con diferencias desde su origen con al derecha, así que no sería entendible verlos construir un proyecto común con ellos.