Medio millar de personas de todas las edades se acomodan en sus butacas, cuaderno en mano, y aguardan en silencio ante el escenario vacío donde el argentino Darío Sztajnszrajber comenzará el ciclo donde disemina la filosofía en varias obras, algunas sin relación con ella: hoy toca el Génesis.

La Biblia, junto a “Ficciones”, de Jorge Luis Borges, y “El Spleen de París”, de Charles Baudelaire, son algunos de los volúmenes que el divulgador de cabecera de muchos argentinos lleva a su terreno en “Filosofía en 12 libros”, que tendrá otras tantas sesiones hasta julio en la Ciudad Cultural Konex de Buenos Aires.

“Hay que salirse de la dicotomía de pensar la Biblia en ateo o creyente. Se trata de poder acceder a un texto tan sagrado desde un lenguaje que ha sido contrapuesto al lenguaje religioso. De algún modo, es combatir la supuesta apropiación del texto por parte de la institución religiosa”, dice Sztajnszrajber a Efe.

El filósofo, que presenta programas como “Mentira la verdad” en televisión y “Demasiado humano” en radio, opina que así se puede “democratizar” la Biblia, compendio de libros con el que la humanidad está en “deuda narrativa”.

La sesión, como es habitual con las clases de Sztajnszrajber, dura cerca de dos horas: “dejo las luces prendidas para así ver quién se está durmiendo, porque entonces es cuando sé que tengo que hacer un chiste”, dice durante la clase, a la que añade pizcas de humor.

A la salida, una jubilada sin formación en filosofía, Mónica Estévez asegura que las clases de Sztajnszrajber le acercan a la vida “desde un lugar comprensible”.

“Es absolutamente didáctico y la filosofía (que enseña) es realista, no es un pensamiento demasiado abstracto”, argumenta, antes de definir lo que acaba de vivir como un momento tan “intenso” que genera “una especie de orgasmo”.

A pocos metros, una estudiante de canto de 19 años, Flor Barnade, afirma que, mientras le escuchaba, el filósofo le hizo concienciarse “mucho más” de por qué sigue ciertas ideas.

“Me voló la cabeza. Me gustó mucho la parte en la que dijo que si queremos saber lo que somos, tenemos que ir al Génesis”, aclara esta feminista a la que le generó curiosidad otro momento de la charla en la que el profesor habló sobre lecturas feministas de ese texto sagrado.

Sztajnszrajber ahonda para Efe en ese apartado: “la Biblia, en sus lecturas tradicionales, ha colocado a la mujer en un lugar subsidiario”.

Así, explica que el feminismo trata de “entender en clave hermenéutica, metafórica, qué distintas presencias de la mujer hay en la Biblia”, con lecturas en clave simbólica.

Ya hace casi 20 años que el ganador del Premio Konex de Divulgación 2017 da clases de filosofía, pero reconoce que en los últimos tiempos “se han vuelto más masivos”.

Dentro del fenómeno de la filosofía en Argentina, país en el que tiene tirón la venta de libros de esa temática, Sztajnszrajber considera que, para aportar su parte, abrió “la puerta del aula y que se volviese un teatro o un canal de televisión”.

“Y terminó resultando convocante”, reconoce, al tiempo que recalca que con propuestas así se recupera el “prestigio perdido” de la filosofía.

Muchos de los que asisten a las clases acuden a otros espectáculos suyos, como “Salir de la caverna”, donde mezcla filosofía y rock junto a una banda que toca temas clásicos del rock argentino mientras él reflexiona sobre distintos textos.

“Por ahí un texto de Nietzsche termina entrelazándose con una canción de Luis Alberto Spinetta”, explica.

Más allá de los ya mencionados, “Filosofía en 12 libros” contiene obras que sí se relacionan de manera más directa con el pensamiento.

Son, entre otros, el “Banquete” de Platón, “Así habló Zaratustra”, de Friedrich Nietzsche, “Eichmann en Jersusalén”, el estudio en el que Hannah Arendt desgranó la banalidad del mal, y el “Manifiesto contrasexual” del filósofo feminista y ‘queer’ Paul B. Preciado, un trabajo que sí aparece ligado a la filosofía pero que “no es de manual”.

“Me parece que es una apuesta política, un lugar de subversión contra el canon establecido”, recalca.

Con esos libros que se salen de los autores canónicos y con los de Borges y Baudelaire, Sztajnszrajber saca el jugo a un curso como este, que necesita de la “mistura” para “desbordar los propios límites naturales” de la filosofía.