“No hay nada de oscuro en eso”.

Con estas palabras el ministro de Justicia, Hernán Larraín, desdramatizó en las reuniones que sostuvo con el Fiscal Nacional, Jorge Abbott, cuando era candidato a su cargo y cuanto ya se convirtió en el máximo persecutor.

Según consigna La Tercera, Larraín manifestó que “como jefe de comité, a través del presidente del Senado, le pedimos en carta publica al fiscal nacional que pudieran acelerar los trámites del desafuero del senador Iván Moreria, para evitar así los problemas de quórum que suscintan cuando estos procesos duran mucho tiempo”.

El secretario de Estado explicó además que “nosotros lo hicimos públicamente, no tenemos nada que ocultar porque no hay nada de oscuro en eso. Y, por cierto, el fiscal nacional no le puede dar órdenes de cómo investigar o no a un fiscal, ni decir lo que tiene que pedir o no”.

De acuerdo al matutino, Larraín pidió juntarse con Abbott el pasado 15 de diciembre para hablar sobre “la situación que afecta al senador Iván Moreira” y el fuero parlamentario.

Sobre este último asunto Larraín precisó que “si no hubiera fuero, que es creo yo la mejor solución, no alteraría las mayorías democráticas y en cambio una vez que se falle, si el fallo es por un delito que merezca pena efectiva, el parlamentario pierde el cargo y se acaba el problema y si no, quiere decir que no hubo mayor dificultad y puede seguir ejerciendo, pero lo que tenemos que evitar es eso”.

Tras decirlo, se apuró en aclarar que aquí “yo estoy anticipando una opinión personal porque me parece que el problema surge a raíz del fuero, el que nos motivó a pedirles, como comités, al fiscal Nacional que pudiera agilizar la tramitación de un proceso determinado para que no se alteraran la mayoría democrática”.