El cardenal Francisco Javier Errázuriz, arzobispo emérito de Santiago y de controvertido papel en casos de pederastia descubiertos en la iglesia chilena, decidió no viajar junto a los obispos del país, que fueron citados por el papa Francisco para reunirse en Roma.

La reunión, a celebrarse entre el 14 y el 17 de mayo en el Vaticano, enmarcará, según fuentes religiosas, un momento decisivo para la iglesia chilena, sacudida por casos de pederastia y acusaciones se encubrimiento contra algunos prelados, uno de ellos Errázuriz.

Cercanos a Errázuriz dijeron al vespertino La Segunda que el cardenal “está cansado de las polémicas” y no viajará porque la cita no es obligatoria para los obispos eméritos.

“El papa sabe lo que podría aportar”, ha manifestado Errázuriz a sus cercanos, por lo que le ofreció escribírselo en vez de comunicárselo personalmente.

Errázuriz integra el Consejo de Cardenales que asesoran al papa en la reforma de la curia romana y según el periódico, la reunión en Roma podría marcar su salida de esa instancia.

El encuentro de los miembros de la Conferencia Episcopal chilena con el pontífice tendrá lugar después que Francisco recibió y hospedó en su casa a tres víctimas del influyente cura Fernando Karadima, condenado por la justicia canónica a una vida de oración y penitencia por violaciones y abusos sexuales a menores.

Karadima fue además formador de medio centenar de sacerdotes, de los que cinco han llegado a ser obispos, algunos de ellos acusados también de encubrir los delitos de Karadima.

Juan Carlos Cruz, una de las víctimas que el papa recibió y a quienes pidió perdón, ha señalado que el cardenal Errázuriz es un personaje “tóxico” para la Iglesia, entre otras cosas por haberse negado por varios años a investigar a Karadima tras recibir las respectivas denuncias.

Uno de los formados por Karadima, Juan Barros, es desde el 2015 obispo de Osorno, acusado también de encubridor, pero en su visita a Chile el pasado enero, el papa lo defendió y calificó de “calumnias” las acusaciones en su contra.

No obstante, después envió a Chile, a conversar con las víctimas, al arzobispo de Malta, Charles Scicluna, y tras conocer su informe los invitó a Roma para pedirles perdón y citó a todos los obispos chilenos a un encuentro que podría suponer un profundo remezón en la iglesia chilena.

Barros es otro obispo que podría ausentarse de la cita en El Vaticano, pues desde hace algunas semanas se ha informado desde Osorno que está mal de salud y con estrés.

El papa también dijo que sus opiniones anteriores se debieron a que recibió información tergiversada de la situación, que las víctimas achacan a Errázuriz, al cardenal Ricardo Ezzati, actual arzobispo de Santiago y al nuncio apostólico, Ivo Scapolo.

Además de Errázuriz y Barros, no viajarán al encuentro el obispo Andrés Arteaga, afectado de un Parkinson avanzado, el arzobispo emérito de La Serena Bernardino Piñera, tío del presidente de Chile Sebastián Piñera, que tiene más de cien años y el cardenal Jorge Medina, arzobispo emérito de Valparaíso, también por su avanzada edad.