A la exministra de Piñera y actual gerenta de medios de Copesa, Carolina Schmidt, se la cepillaron en redes sociales por el texto que publicara dos días atrás hablando de la crisis de Paula. La queja pasa, medularmente, por ocupar criterios económicos para explicar el hecho.

“Todo se mide en plata? Un icono editorial de la mujer, como usted dice, no merecía ser salvado? Paula no solamente fue un emblema femenino sino un espacio de progreso y apertura, único en Chile. Si Copesa está tan mal de dinero que debe liquidar lo que ha sido un símbolo de la mujer chilena y un enclave de pensamiento libre, amén de un excelente medio de comunicación desde los años sesenta, tal vez debería buscar otros caminos para tapar sus hoyos económicos pero yo le aseguro que matando la revista Paula no es la solución económica ni para esta empresa ni para ninguna otra. Decir que Paula no muere sino que se transforma, con todo respeto se lo digo, no es verdad. Paula se ha cerrado, entiendo que los periodistas que trabajaban en la revista han debido irse y el suplemento Mujer ni es una revista ni es Paula y no ha tenido jamás el espíritu creativo de Roberto Edwards, Delia Vergara, Isabel Allende, Amanda Puz, Malú Sierra, Constanza Vergara, Milena Vidanovic, Constanza López y tantas otras periodistas que se la jugaron por abrir un camino al progreso de las mujeres chilenas”, se queja Elizabeth Subercaseaux.

Para Andrea Huneeus, en un tono similar, “es triste que cierren la Paula usando criterios económicos y desconociendo su enorme capital social. Seguiremos peleando por las cosas que importan”.

“Estas decisiones no se toman con otra herramienta que economía, por economistas fríos y calculadores”, dice otra persona.

“Es, además, una burla que nos quieran convencer que el reportaje sobre “Coaching a niños de 3 años”, no haya sido la gota que rebalsó el vaso para una línea editorial abiertamente retrógrada y anquilosada, línea a la cual la ex-Ministra adhiere y celebra. Toda su palabrería y su discurso me parecen maniqueos y mentirosos”, aporta Andrea Letizia Dìaz Caamaño.

La periodista Alejandra Matus también ingresa al debate y expone lo siguiente: “Estimada Carolina. Los medios de comunicación tienen la extraña cualidad de que siendo empresas privadas prestan un servicio público , al menos a sus audiencias. Y la mayoría de las veces, un poco más allá de ellas. Por eso cuando sus dueños toman este tipo de decisiones tienen que soportar la inusual tarea de explicárselas a personas ajenas al negocio, que les piden cuentas sin ser accionistas ni tener parte en la propiedad. En ese entendido, permíteme rebatirte un par de puntos: si vamos a sacar cuentas sobre el interés del público (medido en circulación), creo que sería honesto agregar que Paula creció en un corto tiempo de 400 mil visitas únicas mensuales a 1.200.000, en abril, y era el producto con mejor desempeño en redes sociales del mercado de revistas, por lejos, y la más premiada por sus estrategias digitales. Por lo tanto, no es justo que pretendas hacernos creer que Paula cierra porque dejó de ser relevante y apreciada por su audiencia. Es, como dices, que las audiencias cambiaron de hábitos y Paula estaba a la vanguardia de los procesos de adaptación. En cuanto a los números, por lo que sé el déficit de 2017 fue de 140 millones de pesos, insignificante al lado del déficit de otros productos del consorcio. Como dicen en su carta las ex directoras de Paula, con un poco de imaginación y creatividad se podría haber superado”.