Por Pedro Pablo Peñaloza
Este domingo se celebran elecciones presidenciales en Venezuela. Pero en un país donde escasean alimentos, medicinas y hasta el efectivo, no hay gran ambiente electoral. Sin ánimos para mítines ni marchas proselitistas, a muchos venezolanos les preocupa más tratar de sobrevivir que unos comicios que han sido abiertamente cuestionados por la oposición y la comunidad internacional.

Los principales partidos de la oposición agrupados en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) catalogan el proceso como un “fraude” que solo busca perpetuar en el poder al presidente Nicolás Maduro, un calificativo que también han usado distintos líderes extranjeros.

Pero si hace menos de un año la disidencia interna, Estados Unidos y la Unión Europea reclamaban la convocatoria a una votación que abriera las puertas a la posibilidad de un cambio político en el país, ahora rechazan los comicios y los consideran una “farsa” para garantizar la continuidad de la revolución chavista.

Estos son los motivos:

1. No hay consenso en las reglas del juego
Las elecciones presidenciales en Venezuela históricamente se han celebrado en el último trimestre del año. Pero el chavismo decidió en enero de manera unilateral adelantar los comicios tras el fracaso de las negociaciones que desarrollaba con la MUD en República Dominicana para buscar una salida a la crisis política del país. Las conversaciones en Santo Domingo naufragaron precisamente porque el gobierno de Maduro se negó a aceptar las peticiones de la oposición que incluían la designación de una nueva directiva del Consejo Nacional Electoral (CNE) –actualmente con cuatro vocales favorables al chavismo frente a uno opositor-, el levantamiento de las inhabilitaciones políticas contra los partidos y precandidatos de la oposición, y la presencia de una observación internacional calificada, entre otras garantías de transparencia y equilibro.

2. El origen está cuestionado
La convocatoria formal a la votación de este domingo 20 de mayo fue realizada por la Asamblea Nacional Constituyente, que el año pasado se atribuyó mediante un decreto las funciones del Poder Legislativo de mayoría opositora. La legitimidad de ese ente es desconocida por la comunidad internacional y la oposición venezolana, que coinciden al señalar que esa instancia plenipotenciaria y conformada exclusivamente por militantes del oficialismo es producto de un fraude a la Carta Magna de 1999.

3. Primer “fraude” denunciado
El primer fraude que precede a estas votaciones tiene que ver con la elección de la Constituyente el 31 de julio de 2017 y fue admitido por la empresa Smartmatic, responsable del voto electrónico en Venezuela. Según la compañía, “la data para la elección fue manipulada” con la finalidad de exponer una participación mayor a la real. “Estimamos que la diferencia entre la cantidad anunciada y la que arroja el sistema es de al menos un millón de electores”, declaró entonces Smartmatic.

4. Segundo “fraude” denunciado
En los comicios regionales del 15 de octubre, donde contra todo pronóstico el chavismo conquistó 18 de las 23 gobernaciones del país, la MUD denunció un segundo fraude. La alianza opositora sostiene que el gobierno de Maduro dificultó el ejercicio del voto a casi 2 millones de personas, asumiendo “el camino del fraude, la violencia, irregularidad, manipulación, ventajismo, corrupción, trampa, extorsión, coacción y chantaje para torcer y desconocer la voluntad del pueblo”.

5. Corriendo (casi) solo
El candidato opositor en esta contienda es Henri Falcón, exgobernador del estado Lara y quien militó en el chavismo hasta 2010. Falcón inscribió su candidatura rompiendo el acuerdo de no participación de la MUD, cuyos voceros más relevantes le acusan de asumir una posición “colaboracionista” para tratar de legitimar una “farsa”. En la recta final de la campaña también surgieron otros dos candidatos: el pastor evangélico Javier Bertucci y el ingeniero Reinaldo Quijada, ambos sin una trayectoria política reconocida y en principio sin opciones reales de disputarle votos a Maduro.

6. Censura de la Casa Blanca
El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, expresó ante la Organización de Estados Americanos las razones por las cuales su gobierno rechaza el llamado a las urnas en Venezuela. “No será más que un fraude y una farsa. El régimen de Maduro ya ha llenado los tribunales venezolanos y el CNE con sus cómplices. Están prohibidos los partidos importantes. Prohibió a los líderes de la oposición postularse a ningún cargo, sofocó a la prensa libre y encarceló a sus enemigos políticos, incluyendo más de 12 mil detenciones por motivos políticos”, dijo.

7. Advertencias de la UE y el Grupo de Lima
El Grupo de Lima, donde convergen 14 gobiernos de América, recalcó que las elecciones “han sido convocadas por una autoridad ilegítima, sin la participación de todos los actores políticos venezolanos, sin observación internacional independiente y sin las garantías necesarias para un proceso libre, justo, transparente y democrático”. Un cuestionamiento similar ha manifestado la Unión Europea, que advirtió que “solo reconocerá las elecciones basadas en un calendario electoral viable, acordadas en un contexto de diálogo nacional con actores y partidos políticos relevantes y respetando condiciones de participación equitativas, justas y transparentes”.

8. Voto gatopardiano
La MUD descarta que la elección de este domingo facilite el cambio político que anhela la mayoría de los venezolanos, azotados por la hiperinflación, la escasez de alimentos y medicinas, el aumento de la violencia criminal y el colapso de los servicios públicos. “Solo servirá para prolongar la grave situación que vive el país, y para que Maduro siga en el poder con la supuesta legitimidad que le den quienes participen en esa simulación de elecciones”, subrayó la alianza opositora a través de un comunicado.

*El texto fue publicado originalmente en Univisión