¿Por qué centrarse en la Ley de Pesca para intentar explicar el cruce entre la política y el poder económico?

Porque cuando se cerró la Ley de Pesca quedó la sensación que había sido un regalo regulatorio o una entrega casi gratuita de licencias pesqueras renovables automáticamente que sancionaban el derecho histórico de ciertos grupos económicos a pescar.

¿Los artesanales?

Claro. Cuando apareció este hilito investigativo en torno a la diputada Marta Isasi y la demanda que ella plantó contra su asesor, Giorgio Carrillo, apareció otra arista. No solo era un regalo regulatorio, sino que había sido tramitada con algunos elementos que eran “cuestionables” en su legitimidad. El caso comienza a tomar fuerza cuando se formaliza por cohecho a Mujica, el gerente general de Corpesca, una empresa emblemática e histórica del grupo Angelini. Luego la justicia establece que hay contraprestaciones monetarias de Corpesca a la diputada, que va a la reelección y recibe 40 millones a través de boletas ideológicamente falsas de Carrillo. De ahí se levanta el cohecho.

Después cruzan la contabilidad de las empresas con los asesores del Congreso, y ahí suenan alarmas en todo el sistema y se destapan varios casos. Ahí aparece Orpis, el cordero de dios que termina pagando los pecados del mundo.

¿Por qué cae Orpis primero?

Pese a que la evidencia es muy contundente contra él, yo creo que lo sacrificaron. Él no interviene tanto en la ley de pesca como en otros decretos y en otras instancias. Entonces me parece que a él no lo blindaron como, por ejemplo, a Moreira. Ahora se habla entre encuentros del fiscal nacional y Hernán Larraín y hablan del caso de Moreira.

¿Cómo parte la influencia de Angelini en la ley?

El grupo Angelini parte de tres hermanos que vinieron sucesivamente desde Ferrara, al norte de Italia, con un espíritu de laboriosidad, de austeridad, muy propio de los inmigrantes. Fueron poco a poco amasando una fortuna que partió fundamentalmente cuando la industria comenzó a recibir incentivos fiscales en los años 50′. Todos los gobiernos apoyaron a las empresas en su auge, pero por sobre todo en los que caía, porque ante la ausencia de leyes que regularan la captura, los tipos pescaban a destajo… No había mucha investigación sobre el comportamiento de la biomasa, entonces de repente se encontraban con periodos en que, por ejemplo, se acababan las anchovetas. Ahí venía el apoyo fiscal. Angelini estuvo ahí en esa época, pero con un muy bajo perfil. En los 79′ algunas de las grandes pesqueras estuvieron intervenidas por el gobierno de Salvador Allende…

Pero tampoco fue una intervención tan fuerte como otros sectores empresariales…

No, había sólo tres empresas grandes: Indo, Coloso y otra más que no recuerdo su nombre. Fueron sólo esas tres que estuvieron el proyecto de ley Prats-Millas. Lo que caracteriza a Angelini es un manejo financiero y una misión estratégica muy fina para aprovechar todas las coyunturas, tanto esta restructuración post Allende como las crisis económicas del 75′ y 82′ para ir incrementando su participación en la industria. Entonces, cuando hay una empresa pesquera con problemas financieros, ahí llega Angelini, cuando el Estado remata una empresa pesquera, ahí llega Angelini.

Las grandes jugadas que hizo fueron en los años 80′ cuando se asoció con el grupo neozelandés Carter Holt Harvey, y porque no se había sobrexpuesto financieramente como Cruzat Larraín, que hacían movidas financieras súper truculentas. Más encima, él era muy cercano a la Democracia Cristiana, financista de la DC, muy cercano a Frei Montalva, entonces durante la dictadura militar él siempre apoyó a la DC, apoyó la creación del diario La Época, financió la campaña del No, entonces estaba muy bien posicionado para influir en el proceso desde esa cercanía…

Según su libro la Ley de Pesca termina siendo un terreno en disputa entre la derecha más conservadora, Piñera y la joven promesa de la UDI, Pablo Longueira ¿cómo se forja esa pugna?

Mientras revisaba la prensa del 2012, se va viendo que el debate técnico de la ley coincide con que se abre la carrera presidencial en la derecha y ahí un desorden total. Cuando está a punto de sacar la ley, ya Longueira empieza a dar señales que quiere competir en las primarias y los actores de la derecha comienzan a poner sus fichas entre Golborne, Allamand y Longueira. Entonces, Longueria sacó la ley que se demoró un año de tramitación, termina, renuncia, cae Golborne, se lanza a la primaria, la gana, y dos semanas después se funde. Entonces ¿cómo este político ganoso, lleno de pasión y convicción se funde en dos semanas? ¿Qué pasó acá?

En una parte de su trabajo siembra la duda entre la reunión de Sebastián Piñera y Joaquín Lavín previo a la renuncia presidencial de Longueira…

Claro ¿qué habrá pasado? ¿Qué se dijeron? Fui a La Segunda, que tiene una crónica bien interesante sobre los desencuentros que había tenido Longueira intra-UDI con Jovino Novoa, con Coloma, y así fue hacia atrás hasta que llegamos al quiebre del año 88′, cuando la derecha intenta unirse en un sólo partido para enfrentar el plebiscito y queda la escoba. Ahí Longueira toma un rol súper rupturista, no quiere saber nada de Jarpa, nada de Allamand, los destruye, los acusa de fraude, etcétera.

También en ese periodo queda en evidencia las diferencia y los encontrones durísimos entre Piñera y Longueira cuando eran presidentes de partidos. Descalificaciones durísimas. Entonces ¿cómo llegaron a trabajar juntos? ¿Por qué lo pone de ministro en una cartera difícil como Economía? Es el Ministerio que fomenta las pymes, reparte plata, incentivos… entonces ahí hay algo raro.

En términos políticos ¿es la Ley de Pesca parte del capital político que el Piñera captó?

Es una parte importante, porque eso demostró que él comenzó su carrera política en un nicho pequeño y enfrentando enemigos colosales en la derecha y dentro de propio partido. En RN enfrentó enemigos heavys, la propia directiva no le prestó ropa cuando tuvo distintos encontrones con Longueira y con la UDI. Él tuvo que demostrar su resiliencia y eso no pasa solamente por la astucia de tomar decisiones estratégicas, sino que también una gran inteligencia emocional, una gran fortaleza psíquica, y en ese sentido Piñera es muy resiliente, no se quiebra.

¿Fue la fortaleza sicológica que le faltó a Longueira?

Sí, él se quebró emocionalmente, cayó en depresión o lo que sea que tuvo y no se ha vuelto a levantar. En cambio, Piñera demostró su resiliencia, su perseverancia, su capacidad de jugar por anticipado, de cobrar viejas cuentas de manera sutil. Él no olvida. Piñera no olvida a sus enemigos. Fíjate que estaba Longueira como ministro y el subsecretario de pesca era un antiguo rival en RN, Pablo Galilea, que había sido un durísimo rival a la interna del partido, era de la oposición a su mesa directiva en 2004. Algo dice eso. Designa a ambos a la vez. Todos sus rivales en la UDI y RN han ido quedando fuera del juego. Entonces Piñera tiene una gran capacidad de anticipación, la misma que utilizó en sus años como operador de bolsa en el mercado financiero.

En algún momento Hugo Gutiérrez llama a bajar la ley que ya está promulgada ¿existe una salida real para eso?

Parece que no, anular una ley tiene muchas complicaciones constitucionales, jurídicas y políticas. Lo que se debiera hacer es reformas algunos aspectos y zanjar el tema de una vez por todas. Esto se debería haber zanjado por la sustentabilidad. Tenemos que repoblar el mar con todas las herramientas administrativas y legales que existen. Que no vuelva la carrera olímpica, que los nuevos actores que entren en las nuevas licitaciones tengan una matriz que vaya por mantener la conservación.