¿Qué es lo que buscan con el proyecto que busca quitarle la nacionalidad a Ricardo Ezzati?
Con Gonzalo Winter hemos tenido algunas conversaciones sobre que es muy necesario hacer un gesto político respecto de lo que Ezzati representa políticamente. El juicio espiritual sobre el Cardenal Ezzati tiene que hacerlo el Papa Francisco. Pero el juicio político tienen que hacerlo los políticos y la nacionalidad por gracia se le otorgó políticamente y se tiene que revisar de esa misma forma.

¿En qué ha fallado el Cardenal Ezzati al pueblo chileno?
Yo tengo tres puntos contra él. O sea, no es contra Ezzati, sino en contra de su comportamiento público en tanto jefe político de la Iglesia de Chile. Primer punto: Él aparece vinculado a Enrique Correa para frenar la nominación de Felipe Berríos como capellán de La Moneda y eso está publicado en mi libro “El lobby feroz”, están publicadas las cartas que le envía Ezzati a Errázuriz, está en El Mostrador. Un hecho firme y constatado es que el arzobispado de Santiago recurrió a un lobista como Enrique Correa, para frenar la nominación del capellán de la Moneda. Eso es
impresentable. Que recurra a un lobista vinculado al Caso Penta, que está asesorando a Julio Ponce Lerou de SQM, que está asesorando a Herval Abreu en los casos de acoso en Canal 13. O sea ese es el arzobispado.

En un segundo punto, él le falta el respeto creo yo a las personas trans cuando las compara con perros y gatos. Eso lo hace de manera denodada y lo hace faltándole el respeto a ciudadanos chilenos.

En tercer lugar, volviendo a Roma y sabiéndose todo lo que hablaron con el Papa, conociéndose incluso las renuncias, él dice que los encubrimientos en torno a Karadima son un descubrimiento para él. Y resulta que Murillo, Cruz y Hamilton han gritado a los cuatro vientos los encubrimientos.

El padre Percival Cowley dijo en ‘Mesa Central’ que él le contó personalmente a Ezzati y Errázuriz, entonces ¿cómo es posible que diga que los encubrimientos son una novedad para él?
Ahí tienes tres hechos, donde el Arzobispo de Santiago se comporta de una manera inadecuada. Dañando el buen trato republicano entre la iglesia y el Estado. Además, en determinados casos del debate moral sexual él ha intentado imponer visiones de la Iglesia católica sobre el resto de la sociedad chilena, y eso es inaceptable.

¿Crees que el proyecto puede lograr una buena acogida?
Estamos observándolo, estamos analizando, yo estoy estudiando para ver cuál es la relación de fuerzas en torno a este caso. Por ahora estamos estudiándolo.

¿Qué te pareció el perdón de Ezzati?
A mí me parece que hay dos planos. Hay un plano espiritual, donde el jefe jerárquico de Ezzati es el Papa Francisco y hay un plano político. Yo entiendo entonces que su perdón corresponde al plano espiritual y ese perdón tiene que analizarlo su jefe espiritual y toda la iglesia, que es el pueblo de Dios. Yo soy agnóstico. Yo no creo en Dios, pero sí creo en los curas. Políticamente yo creo pueden hacer mucho y también mucho daño. Entonces yo juzgo el perdón de Ezzati como un perdón eclesiástico/espiritual dirigido al Papa y al pueblo de Dios. En el plano estrictamente político lo que yo quiero de Ezzati es una explicación por los tres puntos que mencioné antes. Y ahí
no me sirve el perdón, porque el perdón está en el plano espiritual. Yo parto de la base de que hay
dos planos separados aquí y a mí me corresponde uno y no el otro.