Estimado Director de The Clinic,

El artículo titulado “La odisea para comprar medicamentos en las farmacias estatales de Cuba”, publicado en el diario The Clinic, tiene varias omisiones que deben corregirse por respeto a los lectores. En primer lugar, las farmacias en Cuba son todas estatales, por lo que no era necesaria la acotación, y lo son, porque la medicina no es un negocio en mi país.

En segundo lugar, la descripción novelada en la que se regodea el periodista, y las vicisitudes de los “protagonistas” de su interminable relato, no habrían atraído el interés del autor si hubieran tenido lugar en cualquier otro país de nuestra querida región. Pero cuando se trata de Cuba, el supuesto interés periodístico se convierte en una malsana intención de menoscabar e incluso perjudicar al país. Los lectores de The Clinic, deben saber que, como resultado de las prioridades que la Revolución cubana ha aplicado a lo largo de casi seis décadas, una de las cuales es la salud de sus habitantes, quienes actualmente gozan de indicadores propios de países desarrollados como una esperanza de vida de 80 años, una tasa de mortalidad infantil por cada mil nacidos vivos de 4 %, o la erradicación de 15 enfermedades, por solo citar tres elementos, los centros o laboratorios cubanos de producción de medicamentos, vacunas, equipos y dispositivos médicos, cuentan con más de 20 mil trabajadores, de los cuales 6325 son universitarios y, de ellos, 262 son Doctores en Ciencias, 1170 Máster en Ciencias, 1300 Tecnólogos y 719 Investigadores.

El objetivo de esta industria no es generar productos para la comercialización, sino lograr el impacto en la salud de la población cubana, capacidades que Cuba ha puesto también a disposición de la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud, entidades que reconocen sistemáticamente los logros de la salud en Cuba.

Como resultado de este esfuerzo cubano para desarrollar esta industria de primer nivel, el conglomerado de empresas farmacéuticas “BioCubaFarma”, cuenta hoy con 72 centros de producción y cinco empresas mixtas en el exterior, en los que se ha obtenido un número elevado de soluciones de salud, a la vez que ejecuta 92 Ensayos Clínicos en Cuba y otros 23 en 30 países diferentes, que incluyen un total de 38 nuevos productos.

Parte importante de ese esfuerzo se refleja en el aspecto de la propiedad intelectual, en la que se han registrado 167 objetos de invención y existen 2.438 patentes concedidas, de las cuales: pertenecen a la Biotecnología 2337, Farmacéuticas, 35; y 66 son Diagnosticadores y Equipos Médicos. Todo ello ha permitido realizar exportaciones a más de 50 países, así como la obtención de 802 registros sanitarios en el exterior. La industria cubana también exporta tecnologías y equipos de diagnóstico que permiten detectar precozmente malformaciones congénitas, enfermedades hereditarias y otras afecciones. Destaca la implementación para las salas de terapia intensiva, de un equipo capaz de medir en pacientes en estado crítico las proporciones de los gases en la respiración, que es muy importante para decidir el tipo de tratamiento y salvarles la vida.

Entre los productos cubanos más relevantes se encuentra el Heberprot P, que ha sido aplicado en unos 110 mil pacientes de distintas naciones y está dirigido a tratar las complicaciones de la úlcera del pie diabético y evitar las amputaciones.

Para el tratamiento contra el cáncer, se aplican novedosos medicamentos cubanos, estimulantes y vacunas, que despiertan la propia defensa del organismo y logran que esa sea el arma principal para combatir el tumor sin tener que recurrir, en gran medida, a la quimioterapia, las radiaciones y grandes cirugías. Vacunas como el CimaVax-EGF y la Vaxira, han tenido importantes resultados en el tratamiento del cáncer de pulmón.

Las 15 enfermedades inexistentes en el país son: poliomielitis, paludismo, tétanos neonatal, difteria, tosferina, rubéola y el síndrome de rubéola congénita, meningitis posparotiditis, sarampión, fiebre amarilla, cólera, formas graves de la tuberculosis, rabia humana, leichmaniasis y mal de Chagas.

Otras ocho dolencias infecciosas no constituyen problemas de salud al tener una incidencia de 0,1 por cada 10 mil habitantes. Son ellas el tétanos del adulto, meningitis A, Haemophilus influenzae tipo B, hepatitis B, meningitis meningocóccica grupos B y C, parotiditis (paperas), fiebre tifoidea, sífilis congénita y sida infantil.

Es muy baja la incidencia de leptospirosis, lepra y brucelosis. El éxito de Cuba en la erradicación de un gran número de enfermedades prevenibles en Cuba, se sustenta en las sistemáticas campañas de inmunización con una amplia cobertura. Anualmente se administraron más de seis millones de dosis.

El país cuenta asimismo con varios anticuerpos monoclonales humanizados de alta calidad, codiciados en el mundo entero en los mercados más exigentes. Cuba tiene fábricas de productos en varios continentes y sobresalen en estos mercados aquellos para las prótesis auditivas, para mejorar el aprendizaje y resolver discapacidades.

La odisea que relata el artículo contrasta con todo lo anterior y su explicación, merecen saber los lectores de The Clinic, pasa en primer lugar por los efectos del bloqueo económico, comercial y financiero que el gobierno de Estados Unidos mantiene contra Cuba desde hace casi seis décadas, que provoca, entre otros efectos, y que el artículo reseña muy de pasada, el encarecimiento extremo de las materias primas necesarias para la fabricación de los medicamentos, a pesar de lo cual, Cuba produce ya cerca del 70 por ciento de los 888 medicamentos que integran el cuadro básico del país, mientras solo 290 se importan de otros países, de los cuales ya la industria farmacéutica cubana investiga 150 para sustituir su importación.

Jorge Lamadrid Mascaró
Embajador de Cuba