Has sostenido que uno de los grandes errores del tenis chileno, a nivel administrativo, fue no aprovechar el auge que se produjo cuando aparecieron figuras como Marcelo Ríos, Fernando González y Nicolás Massú. Ha pasado mucho tiempo y ahora hay otros nombres sobre la mesa, pero ¿crees que se aprendió la lección?
-Se supone que la gente tiene que aprender de los errores pasados. Lo que es muy grave, casi increíble, es que Chile haya tenido muy buenos años de tenis y no quede nada. Ahora hay una federación que está destruida, quebrada; el Estadio Nacional no sirve para competencias internacionales; no hay centros de formación de jugadores.

Es una lectura muy desalentadora.
-Es que es muy difícil trabajar así. Imagino que va a aparecer una nueva federación o un nuevo grupo de gente para resurgir, pero está complicado. Además, al igual que como ocurrió con Feña, Nico y Chino, la camada de jugadores actuales también son producto del esfuerzo individual y familiar, no del trabajo consistente de la federación.

Ese fue uno de los asuntos que se intentó contrarrestar en 2014, cuando el gobierno anunció que aumentaría su aporte a la federación de 500 a 700 millones de pesos anuales. ¿Sabes si se materializó esa inyección?
-No se hizo, porque justo se gatilló el problema en la institución. De todas formas, creo que el aporte anual ronda entre los 500 y 550 millones de pesos.

¿Con eso se hace un buen trabajo?
-Y… se hace lo que se puede. El punto es que el gobierno aporta, perfecto, pero la federación también tiene que generar. En la situación actual es imposible que sostenga su funcionamiento, entonces quién pondría plata allí. Está realmente complicado…

¿Cómo se llegó a este punto?
-Porque se han ido peleando y peleando, y cuando la gente pelea no se consigue nada. Cuando te dedicás a destruir en vez de construir, como ocurrió en la federación, no podés pensar que no va a impactar en el futuro de la disciplina que administrás.

Y cuando ves el rendimiento deportivo de los actuales exponentes, por ejemplo el de Nicolás Jarry, ¿te sientes un poco más esperanzado?
-A mi parecer, lo de Nico ha sido muy valorable. Ha estado subiendo en el ranking de forma impresionante este año. Ha ganado un montón de partidos muy difíciles y se ha logrado mezclar con buenos jugadores del circuito. Creo que después de Roland Garros viene una etapa de pasto donde él va a poder hacer mucho daño.

¿Por qué crees que le favorecerá esa superficie?
-A pesar de que nadie se siente muy cómodo en pasto, para él será muy aprovechable porque la fuerza de su saque va a ser mucho más dañina para el rival. Si logra tener un poquitín de suerte puede hacer algo muy bueno.

¿Cuál aspecto de su juego es el que más rescatas?
-Me gusta mucho lo fuerte que le sale la pelota de la raqueta, tanto en el saque como en la derecha y el revés. Ahora, en la etapa de pasto, va a agarrar un poquito de confianza en el juego de aire. Eso va a ser clave, porque en los partidos se le dan muchas pelotas para tomar en la red y por falta de experiencia a veces no lo hace.

Y por el otro lado está Christian Garín, con un presente distinto al de Jarry.
-Sí, es verdad, pero también ha venido escalando bastante en el rankig y se está acomodando. Yo creo que todavía no termina de encontrar su patrón de juego. Está jugando bien, está bien entrenado, pero para mí sigue arriesgando mucho en los puntos que no debe y viceversa.

A veces, por la cara que pone en la cancha, da la impresión que no disfruta mucho el juego.
-En los partidos de Copa Davis se siente que sufre mucho. No lo he visto en otros torneos, pero en la Copa sí, su cara es de sufrimiento, de que no lo está pasando bien. Y es lamentable, porque habilidades tiene, y muchas.

Sin ir más lejos, en Roland Garros Junior 2013, le ganó a Alexander Zverev, entonces promesa internacional del tenis y actual número 3 del mundo. ¿Por qué crees que cinco años después existen 170 lugares de diferencia en el ranking de uno y otro?
-La gran diferencia es que el patrón de juego de Zverev se posicionó por arriba de la media. Él tiene un revés cruzado que es espectacular. Al no salir de ahí, controla el juego y sabe cómo jugar los puntos importantes. El problema de Garín es que juega bastante mal los puntos importantes. El otro día lo seguía por internet y estaba 5-1 arriba en el tie break, y terminó perdiendo 8-6 en dos minutos. No vi el partido porque estaba en el avión, pero me da la impresión que las cosas se le escapan muy rápido. Allí está la diferencia con el juego de Jarry, que es más agresivo y de puntos cortos. Los fuertes de Garín deberían orientarse a ser un gran jugador de contragolpe y tratar de mandar los puntos con su derecha, con mucha lucha y desgaste.

En el Masters 1000 de Roma, ante el argentino Diego Schwartzman, a Jarry también se le escapó el primer set después de una ventaja cómoda. Incluso ya se dice que es la “bestia negra” del chileno…
-Sí, pero no hay que minimizar al rival: es un chico que es número 12 del mundo cuya principal fortaleza es la devolución del saque, que a su vez, es el gran potencial de Nico. Esto significa que le bloquea su mejor carta, y eso complica mucho a cualquier tenista. Pero es cuestión de seguir aprendiendo, son muy chicos todavía y lo bueno es que existe talento.

De hecho la serie de Copa Davis ante Argentina fue más cerrada de lo que se pronosticaba. No había mucha fe en que se llegaría peleando al quinto punto.
-Nadie esperaba eso, Argentina se llevó un susto terrible. Chile me gustó y me sorprendió mucho, sinceramente nunca pensé que podrían dar esa pelea.

¿Te gusta el papel que cumple Nicolás Massú como capitán?
-Absolutamente. Nico es un gran motivador y lee muy bien los partidos. Es difícil darlo por vencido, es un tipo que siempre va a luchar y buscar el camino para lograr sus objetivos, y eso lo sabe impregnar en sus dirigidos. Además interpreta muy agudamente la expresión corporal de los contrarios.

De todas formas, el que se llevó casi toda la atención previa fue el Chino Ríos, quien a pesar de ser una persona mediatizada, se las arregla para seguir sorprendiendo con lo que dice y hace públicamente.
-Y bueno, puede ser, pero él es otra persona que sabe leer muy bien el tenis. Tenerlo ahí es un plus importante y necesario. Además, Nicolás sabe cómo entenderse con él, y eso es lo importante.

¿Impacta de alguna forma en el equipo cuando el Chino tuitea que hay que “romperle el culo” a los argentinos? ¿O cuando protagoniza incidentes con periodistas?
-Naa, los chicos disfrutan con él. Marcelo es de esas personas que tenerlas al lado genera mucho más beneficio que pérdidas. Al menos en el plano deportivo.

SEDENTARISMO Y OBESIDAD
Nos acostumbramos a escuchar tu voz en partidos o a verte como entrenador. Sin embargo, ahora estás dedicado a hacer clínicas de tenis como promotor del programa Elige Vivir Sano. ¿Te ha gustado la experiencia?
-Totalmente, y aparte cumplo un rol muy importante que se ha convertido en una motivación clave de mi vida profesional.

¿Cuál?
-Crear conciencia en Chile respecto al problema de obesidad y sedentarismo que tiene, que es gravísimo y muy poca gente conoce realmente su magnitud. Así como Al Gore comenzó hace quince años a recorrer el mundo diciendo que se venía el calentamiento global, y todos nos cagábamos de risa, en Chile va a ocurrir lo mismo con la obesidad y el sedentarismo: dentro de diez años va a haber un montón de chicos con diabetes, problemas cardíacos y hasta cáncer, porque los niveles de azúcar, sodio y grasas saturadas que ingieren, sin hacer ningún tipo de deporte, es extremadamente preocupante.

Y recorriendo Mejillones, Arica, la Patagonia y las otras ciudades que has visitado con esta tarea, además, masificas la práctica del tenis.
-Exactamente. Al final, lo que hago es promover la salud a través de este deporte. Además el tenis es muy inclusivo, porque involucra a grandes, chicos, gordos, flacos, altos y bajos.

¿La recepción ha sido buena?
-Espectacular, la verdad. Estamos logrando que un montón de gente haga deporte en familia o individualmente, y eso siempre es un avance.

Por el mismo proyecto has tenido que reunirte con seremis y parlamentarios. ¿Cómo te has sentido en este encuentro con la política?
-La verdad es que yo me siento un embajador del deporte y la salud. Voy a estar siempre ayudando a que mejoren las condiciones de chicos y chicas, y si eso implica reunirse con políticos, ya está, no me complica. Este proyecto tiene un objetivo muy beneficioso y bajo esa consigna caben otras responsabilidades, como trabajar con quienes coordinan Elige Vivir Sano. Hasta el momento no hemos tenido ningún problema.