Además de la Operación Huracán, el caso Andes y el bombazo a Óscar Landerretche, la Unidad de Investigación Operativa Especializada (UIOE) de Carabineros fue parte de las pericias del denominado “Robo del Siglo”: el asalto que protagonizaron encapuchados durante la madrugada del 18 de septiembre del 2017, cuando irrumpieron en la empresa de transporte de valores Esertval y se llevaron un botín que rozó los $16 mil millones.

La operación estuvo marcada por una serie de sospechosas coincidencias, como que un guardia dejara su puesto para comprar cigarros a las cuatro y media de la mañana, que las cámaras de seguridad no funcionaran y que la alarma se desactivara horas antes del hollywoodense atraco.

Las pistas, por lo tanto, apuntaban a una presunta coordinación entre los encargados de la seguridad de aquella noche y los asaltantes. De ahí que el fiscal a cargo, Patricio Cooper, deslizara en una entrevista publicada en La Tercera seis días después: “en estos casos absolutamente nada está descartado”.

En ese contexto fue donde apareció la UIOE, la unidad investigativa de la Araucanía creada por el exgeneral director de Carabineros, Bruno Villalobos. The Clinic tuvo acceso a un documento emanado de la Fiscalía Metropolitana Centro Norte donde se comprobaría que el ente persecutor habría tenido un vínculo con la cuestionada oficina donde trabajaba Álex Smith, “el profesor”.

El documento, enviado por el persecutor suplente de la Fiscalía Metropolitana Centro Norte, Marcelo Cabrera, a su símil en la Región de Aysén, Carlos Palma, el 21 de febrero del presente año, descarta que la Fiscalía Regional tenga antecedentes sobre “investigaciones que a la fecha contengan información en sus registros que haya sido obtenida de la Unidad de Inteligencia Operativa Especializada (UIOE) que Carabineros mantiene en la IX Región, ni que haga alusión a algún software o aplicación de aquellos a que su consulta hace referencia”.

No obstante, agrega el documento, que “sin perjuicio de lo anterior, en la investigación a cargo del Fiscal Jefe señor Patricio Cooper Monti, en que se indaga un delito de robo con violencia que afectara a bodegas de una empresa de transporte de valores, el referido fiscal recibió una comunicación informal acerca del posible uso de alguna herramienta informática vinculada con la UIOE, pero sin que a la fecha se haya aportado al caso información alguna por ese medio”.

La colaboración, en rigor, se habría interrumpido tras las esquirlas derivadas de la cuestionada Operación Huracán. Situación que no habría impedido que los miembros de la UIOE realizaran una serie de diligencias antes que estallara el escándalo por implantación de información en los teléfonos de los mapuche detenidos en septiembre del año pasado.

La cadena de comunicación interna se habría iniciado con el otrora jefe de Inteligencia Nacional de la policía, general Gonzalo Blu; luego pasó por el exlíder de la Unidad, el mayor Patricio Marín; derivó en el capitán Osses, quien era el segundo hombre a cargo; y finalmente recayó en el ingeniero forestal Álex Smith, el civil que asesoró en materia informática forense a la UIOE.

En el marco de la investigación del “Robo del siglo”, la labor de Smith consistió en realizar pericias telefónicas a los guardias que esa noche cuidaban el lugar. El creador del cuestionado software “Antorcha”, cuya existencia fue descartada por un peritaje realizado por la PDI, aplicó otra herramienta que habría desarrollado para la policía: “Tubicación”, supuestamente capaz de georreferenciar teléfonos móviles a través de un router.

“INTELIGENCIA A LA CHILENA”

Según cuenta a The Clinic, Smith viajó a la capital por instrucción de la UIOE en dos ocasiones luego de que la unidad recibiera, asegura, una orden de investigación de parte de la Fiscalía.

En el primer viaje habría venido acompañado de Osses y el mayor Héctor Olave, también integrante de la UIOE; en la segunda, Olave se repitió el plato y se agregaron dos sargentos a la expedición.

Respecto a su trabajo, el “profesor” comenta que “me pidieron posicionar los números de celulares que estuvieron ese día en el robo”, pero que “solo pudimos establecer qué números estaban a esa hora conectados a la red wifi, porque los celulares estaban incautados por el OS9”, unidad que junto a Labocar, también colaboraban en la investigación.

Para desarrollar su trabajo, el ingeniero asegura que Carabineros facilitó un camión con “pantallas y conexión a internet” en su interior, el mismo que habría utilizado cuando fue enviado a investigar el caso Landerretche.
“Era un camión que se compró con el objetivo de negociar secuestros, igual que las películas. Tenía hasta frigobar”, dice Smith, quien asegura que primero se estacionaban frente a Esertval y luego se dirigían al camión, ubicado en el Parque O’Higgins, para continuar con sus labores investigativas.

*Smith al interior del camión de carabineros utilizado para extraer información de los celulares de los sospechosos.

“Estábamos poco tiempo afuera de los sitios del suceso, nadie se podía dar cuenta. Después nos íbamos al parque a enviar emails infectados, a sus correos y Facebook, y chequeábamos redes sociales. Era inteligencia a la chilena”, dice el “profesor”.

Al igual que en la Operación Huracán, el método para extraer material de los celulares de los involucrados habría sido el phishing, técnica informática que busca acceder a información confidencial a través de un suplantador y que es considerado delito informático.

De esta forma, asegura que lograron posicionar cuatro móviles conectados a redes de wifi en la anoche del asalto. “Según las pesquisas que teníamos, a uno de los principales sospechosos le gustaban los lujos, y hablaba de autos y viajes”.

Todo lo recopilado por Smith fue plasmado en un PowerPoint, que mantiene la misma estética de los creados para efectos del caso Armas y Huracán. Según su versión, fue enviado “con formato secreto” al general Blu y al OS9, que trabajaba junto al Ministerio Público en el caso, junto a un informe elaborado por el capitán Leonardo Osses.
Los teléfonos incautados, en tanto, iban a ser enviados a la sede de la UIOE en Temuco. Sin embargo, el inesperado vuelco en el caso Huracán habría interrumpió ese proceso y relegó a segundo plano a todos los demás. Los aparatos, finalmente, nunca llegaron.