La historia es ésta. Miguel Ángel Pardo Oyarzún, chileno, nacido en Valdivia en 1984, se pasea por el mundo haciendo pasar por miembro de la realeza suiza. Bajo el rótulo de Miguel de Liechtenstein, las puertas de la elite del viejo continente se le abren de par en par. Como si efectivamente por sus venas corriera sangre azul.

Miguel dice pertenecer a la casa suiza y así ha conseguido no sólo invitaciones y entrevistas en la creme de la creme, sino que posar, entre otras, en un actividad en Palacio junto a la expresidenta Michelle Bachelet.

Pardo Oyarzún también se presenta, como buen hombre de origen real, como un filátropo y presidente de la Fundación sin Odio.

 

 

Otra de las cosas que Miguel dice, pero que no se respaldan de manera más profunda, es que es abogado.

“Puedo confirmar que este hombre no es miembro de la Familia Principesca de Liechtenstein”, es la respuesta reciente de  a secretaría de Juan Adán II de Liechtenstein -Príncipe soberano de Liechtenstein., consultado por ABC España por el tema.

Cabe recordar que el 19 de diciembre de 2016 a través de la Embajada de Suiza en Chile se había dicho que  “ha llegado a conocimiento de la Casa Principesca de Liechtenstein que el ciudadano chileno Miguel Ángel von und zu Liechtenstein, nacido el 21 de julio de 1984 en Valdivia (Chile), con apellido de soltero Pardo Oyarzún, afirma públicamente ser miembro de la Casa Principesca de Liechtenstein (…) El Ministerio de Asuntos Exteriores desea destacar que Don Miguel Ángel von und zu Liechtenstein no es miembro de la Casa Principesca de Liechtenstein. Tampoco existe ninguna vinculación entre Don Miguel Ángel von und zu Liechtenstein y el Principado de Liechtenstein”.

Y mientras Pardo podría arriesgar un año de cárcel por el “mal uso del nombre de la Casa Principesca de Liechtenstein o la simulación de pertenencia a la misma”, también a ABC, medio nervioso, les dijo al teléfono: “No tengo nada que ver con la Casa, están ustedes confundidos”..¿Y los datos que aparecen en su página web? “Son mis apellidos, pero no tengo nada que ver con la Casa”.