“Una niña alegre, una niña contenta, una niña con sueños. Una niña con ganas de vivir su vida intensa”. Esas son las primeras palabras de Emanuel Pacheco, el padrastro de la fallecida Kathy Winter, alumna del colegio Nido de Águilas que se suicidó en un café Starbucks de Providencia, en una entrevista en conjunto con la mamá de la menor en Teletrece.

Su extrema tranquilidad fue un hecho que sorprendió a muchos usuarios de redes sociales, situación similar a la de la madre, Evanyeli Zamorano, nombrada simplemente como Leli Zamorano en el GC del noticiario.

En la nota se señala que Kathy empezó a cantar a los cuatro años, y su padre comenta que esta era “su forma de transmitir sus emociones y su forma de conectarse con el mundo”.

Constanza Santa María ingresó a la casa de la familia recorriendo los rincones por donde se movía la menor y logrando sacar algunas sonrisas a sus padres con algunos recuerdos.

“Si quería ir a un concierto de Taylor Swift a Miami y no me alcanza, Kathy me miraba con cara de ‘bueno no es mi problema. Y ahí bueno trabajábamos y hacíamos lo que fuera y ahí hacíamos los sueños de ella realidad”.

Cuando les preguntan si vieron algo en ella, si estaba triste o si le había pasado algo que la hubiese bajoneado, sus padres expresan en sus rostros un incesante “no”.

Su padre relata que “El domingo almorzó con nosotros, nos contó que lo pasó muy bien en una fiesta, que estaba contenta, que estaba alegre. Estaba sentada en el computador”. La mujer replica que su hija le dijo que un niño la había reconocido como Kathy Summer, su alias artístico en Instagram.

“Como cualquier persona que resalta de los demás ella durante su vida por ser distinta, por esta determinación y claridad de las cosas que tenía siempre fue sujeto de los demás, de sus pares y de otras personas a ser opinada distinta, que le dijeran cosas distintas” dice el padre. Luego ambos recuerdan una canción de Taylor Swift, la ídola de su fallecida hija que decía “La gente siempre tira rocas a las personas que brillan”.

“Durante su corta vida, en distintas ocasiones, en distintos ambientes, ella sufrió de esos comentarios” relata el padre para aproximarse al bullying que sufría su hija. “De distinta forma la fueron carcomiendo y no lo soportó”, agrega.

En la nota señalan que en los colegios donde estuvo la joven no hubo denuncias de bullying, donde la mujer acota que “Yo tendría que preguntar ¿Qué hubiese sido una denuncia formal’, llenar un formulario, que alguien lo timbre con una fecha. ¿Que se ingrese uno y que te quede a ti la copia? Si eso es hacer una denuncia formal, eso no lo hicimos. Hablamos con una Counseller”.

Más adelanta la nota señala que el sábado 19 de mayo, Kathy fue una fiesta en la Plaza San Enrique en la comuna de Las Condes. Santa María señala “Algo pasó ahí que habría generado una ola de ataques en su contra en redes sociales, especialmente en un grupo de Facebook. Sus padres dicen que no supieron nada”.

Cuando la periodista les pregunta si supieron de ese bullying o lo que haya sido que le hicieron por internet, hay un largo silencio, la pareja se mira y el padre contesta “Supimos después”.

La mujer dice más adelante “Como siempre una niña súper determinada, tomó una decisión por un motivo que no sabemos. La tuvimos linda, feliz y contenta el viernes, el sábado y el domingo”. Evanyeli añade que me sorprendió que “nos llamó mucho la atención que en la Iglesia, muchas niñas del Nido, especialmente niñas, se acercaron a mis papás y les pedían perdón, de una manera desesperada”.

Luego es el turno del padre donde sostiene que “las niñas que pidieron perdón, o aquellos que se sientan culpables por esto que hicieron, no tomen ninguna decisión apresurada. Hablen con sus papás, desahóguense, les pido a sus papás que escuchen con respeto y cariño. Si bien cualquiera puede llegar a decir que fueron culpables o no, yo las perdono con cariño porque no quiero que ninguno de estos papás tenga que sufrir lo que nosotros estamos pasando”.

Al final de la nota, los padres intentan explicar su fortaleza y porque no los ven destruidos. “Es porque sabemos que nuestra hija siempre nos empujo a hacer cosas fuera de nuestra zona de confort y aquí estamos totalmente lejos de nuestra zona de confort haciendo algo para que su música sea escuchada, que ese era su sueño”.