El pasado miércoles 23 de mayo los señores Colodro y López, representantes de la Comunidad chilena de Israel, organización que se merece todo mi respeto como la de cualquier pueblo en Chile, publicaron una encendida columna respecto a la cobertura que la prensa ha hecho sobre el genocidio de Gaza y la posición que algunos políticos hemos adoptado al respecto.

En ella, Colodro y López han vertido algunas afirmaciones, que a mi juicio no son correctas y que me permitiré señalar a continuación, toda vez que me parecen infundadas y, por decir lo menos, falaces.

Quiero partir señalando que criticar la política del Estado de Israel, no convierte a nadie ni en antijudío, ni en antisemita. No quiero pensar que Colodro y López desconocen la diferencia, pero ciertamente en el párrafo tercero de la columna señalan “Es el discurso demonizador simplificado, Israel (los judíos)” y en el párrafo catorce “Chile día tras día se pone a sí mismo en la primera línea de los países antisemitas del mundo”. No mis estimados, por dura y tajante que sea la crítica a la política del Estado de Israel, criticarlo no nos convierte en antisemitas y su intento de homologación, lo que hace es desinformar y confundir a la gente, disfrazando de racismo una legítima crítica al Estado.

Se me ha aludido también, respecto a la intervención realizada en la hora de incidentes del 16 de mayo en la que cité pronunciamientos de la Oficina del Alto Comisionado de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para los Derechos Humanos y datos presentados en el Consejo de Seguridad de la misma organización. Colodro y López acusan falta de rigurosidad, pero ellos vierten acusaciones tales como que los manifestantes tenían órdenes de secuestrar a soldados israelíes o que eran pagados por Hamas, sin citar ninguna fuente ¡NINGUNA!

Por cierto, el hecho de que un informe provenga de un organismo internacional, no lo hace verdadero en y por sí mimo. Pero si se le va a quitar valor, la honradez intelectual esperaría un procedimiento más riguroso.

Colodro y López dicen que se ha creado una imagen mediática de que “Israel (…), mata porque es malo”, pero ellos van en contra de todas los pronunciamientos internacionales por el solo hecho de que son contra el Estado de Israel.

En otro aspecto, nuestra contraparte ha señalado en el párrafo séptimo de su columna, que la marcha del retorno era una especie de enfrentamiento a campo abierto contra el ejército de Israel para secuestrar a sus soldados ¡Por favor! Plantear que la marcha del retorno fue una maniobra militar no tiene ningún sentido, menos con la ya citada carencia de fuentes. Nadie en su sano juicio enfrentaría a un ejército regular a piedrazos con el objetivo de secuestrar a sus soldados. Colodro y López hablan de armas blancas y armas cortas, las que nadie sabe cuando se utilizaron.

En esa misma línea, me han acusado de defender el fascismo de Hamas y el argumento utilizado para tildar a Hamas de fascista es que “se autodenominan anti-comunistas y anti-socialistas” haciendo gala una vez más de sus argumentos falaces. Ser anti-comunista no te hace automáticamente fascista, la Democracia Cristiana nace como una oposición al comunismo y nadie diría que la falange es fascista. Sin tomar en consideración que las líneas del comunismo criticadas por Hamas, son aquellas que en su momento negaron de una u otra forma la libre determinación política y cultural de los pueblos. Defender al pueblo Palestino no convierte a nadie ni es fascista, ni en anticomunista, así como criticar al Estado de Israel no te convierte en antisemita.

Un punto si he de conceder a los señores Colodro y López, y es que no toda la resistencia del pueblo palestino es “pacífica”, no obstante, en este punto caen en una nueva falacia: homologar la resistencia palestina con la resistencia de Hamas, de la misma manera que intentan homologar al pueblo judío con el Estado de Israel. La Marcha del Retorno, que dejó 130 civiles muertos y varios miles de heridos, no fue una marcha de Hamas, fue del Pueblo palestino.

Colodro y López han decidido situar el inicio del conflicto desde los intentos de liberación de Palestina y omiten los procesos de invasión sistemática del territorio por parte de Israel desde 1948, que se ha traducido en 6 millones de refugiados palestinos, más de 52 mil muertos y que solo ayer, 29 de mayo dejó una escuela de gaza con graves daños, tras un bombardeo israelí mientras jóvenes palestinos rendían un examen.

Como progresistas nos duele Palestina y lloramos todos las muertes, también la de los soldados de Israel, porque ninguna persona debería perder la vida en manos de otra, pero señores seamos francos, digámosle la verdad al mundo: esta guerra no la comenzó Hamas ni el pueblo Palestino, la comenzó el Estado de Israel.

Por favor, no desinformemos a la gente intentando hacerles creer que esto es un conflicto racial o religioso, porque en palestina siempre hubo judíos, musulmanes y cristianos. Esta guerra comenzó con la invasión de Palestina y no tiene ningún horizonte de justicia, cuando los bandos en conflicto son un ejército regular de los más poderosos del mundo contra población civil que defiende su territorio a pedradas, con vanguardias armadas irregulares cuyo poder de fuego no se compara al de Israel.