La chilena residente en Holanda, Daniela Fahrenkrog, profundizó en las grandes diferencias que existen en el mundo laboral de ambos países, todo esto respecto al machismo y las diferencias de trato con las mujeres.

En conversación con La Segunda, esta mánager de Sustentabilidad en una firma de energía sueca con filial en Hoalnda, señaló que “me acuerdo que en Chile trabajé en un lugar donde el jefe le decía ‘perrita’ a la secretaria: ‘Oiga, mi perrita, vente para acá’”.

Añadió que “era muy raro, lo hacía como una especie de demostración de cariño, pero yo sentía que era como paternalista, como diciéndole: ‘Tú que eres tan chiquitita, ven acá, yo soy tu jefe y te voy a ayudar. No tratan a la mujer como un ser fuerte”.

En otros pasajes, recordó que en Chile “como mujer vi muchas situaciones donde el jefe o colegas hombres hablaban con un tono de voz con el que te trataban de seducir. Cuando te iban a dejar a la casa hacían muy complicado el hecho de despedirse, con cosas insinuantes y un poco indecentes, diría yo”.

A renglón seguido, manifestó que acá “te ponen la mano casualmente en la pierna, en el hombro, en la cintura al saludar y lo hacen de una forma que no sean obvia, pero para la mujer sí es incómodo”.

Por contraparte, indicó que “en Holanda el tema de ser caballero no está nada en la cultura. Se es respetuoso con el otro porque somos iguales, no tiene que ver con que tú eres lo uno y yo lo otro; tú mujer, yo hombre, no. Tú a veces me abres la puerta y yo también lo hago, esto tiene que ver con ser bien educado no más”.

Sobre el machismo en Holanda, analizó que “sigue habiendo diferencias entre hombres y mujeres en el tema laboral; tenemos brecha salarial en todos los niveles y por la misma cantidad de pega. Acá está la opción de trabajar cuatro días a la semana, pero quienes optan a esta flexibilidad en su mayoría son mujeres, porque así dedican un día para cuidar a los niños. Sigue instalada la idea de que la mujer es más responsable del hogar”.