En la víspera, el economista Sebastián Edwards escribe una columna en Reportajes de El Mercurio que titula “Chile y la conquista del Everest”. El texto narra el ascenso al techo del mundo y la participación en la primera expedición de George Lowe, el montañista neozelandés que dirigiera en Chile el colegio Grange.

Lo que transmite Edwards, porque lo transmite explícitamente, es que, además del hito deportivo y humano, Lowe “nos enseñó que toda meta, por más difícil e inalcanzable que parezca, puede ser lograda con tesón y dedicación”.

Al respecto entonces es que Carlos Peña manda una carta al mismo diario en la que dice lo siguiente:

“De extraordinario interés público el recuerdo de la conquista del Everest. Desgraciadamente, el público suele distraerse con cosas banales y menores como la crisis de la Iglesia, el asunto de SQM y otras tonterías semejantes”.