El historiador Alfredo Jocelyn-Holt repasó al renunciado decano de Derecho de la U. de Chile, Davor Harasic, acusando que se vio aproblemado por una toma que en el fondo el mismo comenzó y que según sus palabras posibilitaron su llegada al máximo cargo de esa facultad.

Entrevista por Las Últimas Noticias, Jocelyn-Holt sostiene que la renuncia de Harasic es “Un reconocimiento de que la situación lo superó. Por lo tanto, manda una carta de seis pliegos al rector diciendo que las tomas impiden manejar la facultad. Y no se hace cargo de que la facultad está en un proceso de demandas, de tomas, que se remontan a la toma del 2009, en la cual Harasic fue probablemente el artífice principal entre los académicos. Yo escribí un libro de seiscientas páginas, “Escuela Tomada”, que me demoré seis años en escribirlo, en que esto está totalmente acreditado y nadie lo ha desmentido”.

Recordando que la mencionada toma de hace nueve años terminó con la salida del entonces decano Roberto Nahum, el historiador señala que Harasic no puede decir que la toma de ahora hace imposible su gestión.

De acuerdo a Jocelyn-Holt, la responsabilidad de Harasic en la continuidad de la toma de ahora “es total”, ya que “inicia el proceso de toma siendo un profesor. Es lo que le permite ser decano. Y después no controla una situación que lo supera. Y eso que fue elegido para manejar esto. En lo concreto es un desgobierno de la Facultad de Derecho y de otras facultades, de esa y otras universidades”.

Según el historiador “las demandas son de diversa índole. No hay petitorios propiamente tales. Hay simplemente movilizaciones con el objeto de hacer presente una serie de demandas que pueden llevar desde el fin del patriarcado a corregir conductas inmemoriales en la universidad o en el mundo”.

Más adelante el también columnista señala que “Esto es un fenómeno que está ocurriendo desde el 2009, estalló más fuertemente el 2011 y desde ese entonces hubo una serie de otras consecuencias que han terminado con este otro cariz, que en este momento es el de una demanda de orden feminista”.

Comentando que “La decisión por hace la toma de la casa central de la Universidad Católica se decidió en una asamblea en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la U. de Chile”, el historiador añade que “este es un problema de orden nacional. Y las dos personas que son las más responsables en manejar estas situaciones no toman ningún tipo de decisión. Uno se mueve a un lado culpando a las tomas que él mismo inició. Y el otro tampoco se hace cargo porque le pide que repiense su renuncia indeclinable. Esto es patético. Es no estar a la altura del mandato y de la autoridad que les ha conferido. Ellos dos se muestran incompetentes y a la vez irresponsables”.