Los dos enviados del papa Francisco a Chile se reunieron hoy con los fieles de la dividida diócesis de la ciudad sureña de Osorno a quienes pidieron perdón por los abusos sexuales cometidos por el clero chileno.

El arzobispo maltés Charles Scicluna y el sacerdote español Jordi Bertomeu lo hicieron primero con los devotos católicos en la parroquia San Mateo, con el objetivo de acercar a la comunidad “a través del mensaje del Papa”.

La idea era intentar recomponer el clima de división que se originó en esa zona tras el nombramiento en 2015 de Juan Barros como obispo de Osorno, acusado de encubrir los abusos sexuales del influyente sacerdote Fernando Karadima.

“Nosotros estamos aquí para comunicar una cercanía especial del Papa al pueblo amado de Osorno. Vamos a tener mucho diálogo y escuchar a los hermanos, lo que es muy importante para nosotros”, afirmó Scicluna.

Tras el encuentro en la parroquia San Mateo, ambos religiosos se reunieron con la llamada “Agrupación Laicos y Laicas de Osorno”.

Esta hermandad se mostró siempre en desacuerdo con el nombramiento de Barros como obispo de esa ciudad.

El grupo llegaba portando globos negros a las misas que celebraba Barros, reuniones que terminaban en agrias discusiones y con una comunidad de fieles cada vez más dividida.

El vocero del grupo, Mario Vargas, dijo esta noche a los periodistas que con la salida de Barros de la diócesis de Osorno “el duelo se ha terminado y ahora portamos globos verdes”.

Este lunes, el sumo pontífice aceptó las renuncias de Barros y de los obispos de Valparaíso, Gonzalo Duarte García de Cortázar, y de Puerto Montt, Cristián Caro Cordero, estos dos últimos mayores de 75 años.

Scicluna y Bertomeu permanecerán en Osorno hasta el próximo domingo para entrevistarse con personas abusadas presuntamente por curas o funcionarios del clero de esa ciudad y también para reunirse con los encargados de la Iglesia católica en esa zona.

En esta línea, el sacerdote español Jordi Bertomeu, dijo hoy tras llegar a Osorno que en dos días se reunieron en Santiago con 94 víctimas de abusos sexuales en el interior del clero.

Los dos enviados papales llegaron este martes a Chile para realizar una misión pastoral y seguir indagando los casos de abusos sexuales en los que está involucrado el clero chileno.

Los abusos sexuales cometidos por sacerdotes y la impunidad en que se mantuvieron durante décadas han arrastrado a la Iglesia Católica chilena a la peor crisis de su historia, puesta en evidencia con la renuncia masiva de los miembros de la Conferencia Episcopal.