El 19 de agosto del año 2016, el cuerpo de Johana Palma emergió, literalmente, desde la pared del edificio en el que vivía. La chilena, de entonces 32 años y madre de dos hijos, llevaba semanas desaparecida en la localidad española de Torrevieja, Alicante, donde se había radicado hacía años con su pareja, John Leiva.

Este jueves, la justicia Española condenó a Leiva a pasar 20 años en prisión por el asesinato de Johana. Una vez cumplida la condena, Leiva tampoco podrá acercarse ni a la madre de su expareja –quien fue una de las tres partes demandantes del juicio-, ni a sus dos hijos. Cualquier incumplimiento de estas medidas, dictaminó la jueza durante su veredicto, podría agregarle años de presidio.

Desde su casa en Viña del Mar, la hermana mayor de Johana, Jacqueline, afirma, en entrevista con The Clinic, que está tranquila, mas no satisfecha con el veredicto. “Como familia no estamos conformes con la condena. Esperábamos que le dieran cadena perpetua”, reconoce al teléfono.

Impedidas de viajar a España por no contar con los recursos económicos, Jacqueline y su madre siguieron todo el proceso judicial desde su casa en Viña del Mar. Ayudadas por Skype y Whatsapp, se comunicaron durante meses con la abogada que asumió su representación en Alicante.

“Allá se tomaron el caso de mi hermana muy en serio. Si esto hubiera sucedido en Chile, la condena hubiese sido mucho menor. Aquí, por lo general, los agresores reciben beneficios al poco tiempo. Al menos tengo tranquilidad de que en España este tema produce mayores condenas”, reflexiona Jacqueline.

El juicio

La desaparición de Johana había sido denunciada a mediados de junio de 2016 por sus amigos y familiares en Chile, quienes se alarmaron al no poder contactarla por varios días. La búsqueda de la chilena duró algunas semanas, hasta que vecinos del edificio donde vivía de percataron de la presencia inusual de moscas en el primer piso del inmueble.

Al romper una de las paredes, dieron con el cuerpo de la chilena, que estaba en avanzado estado de descomposición. “Se hizo un sarcófago o nicho en la pared para ocultarla”, describió la policía española a la agencia Efe, luego del hallazgo.

A los pocos, la policía detuvo a John Leiva, quien permaneció en prisión preventiva sindicado como el principal sospechoso. Los hijos de la pareja, en tanto, viajaron hasta Chile para pasar al cuidado de su abuela materna.
Esta semana, en el inicio del juicio en Alicante, Leiva reconoció haber “estrangulado” a Johana en la terraza del departamento que compartían, pero indicó que lo había hecho “en defensa propia”.

Tras dos días de juicio, Leiva cambió su versión, y reconoció la intención homicida y el carácter alevoso de la agresión. Con esto, y tras llegar a un acuerdo con el Ministerio Público Español, la Generalitat y la abogada de la madre de Johana, Leiva se aseguró una rebaja de 25 a 20 años de prisión efectiva.

De todas formas este acuerdo deberá ser validado el próximo jueves por el jurado popular y la magistrada encargada de dirigir el juicio.

Desde Chile, Jacqueline espera que el caso de su hermana pueda servir de ejemplo para las mujeres que sufren agresiones al interior por parte de su pareja. “Si algo queda, espero que sea el ejemplo para que las mujeres denuncien, que acaben el maltrato y la violencia. Mi hermana no tenía a nadie en España, estaba sola, y no tuvo a quién recurrir”, dice.

Hoy, luego del veredicto, Jacqueline, su madre y el resto de su familia se aprestan a celebrar el cumpleaños del menor de los hijos de Johana. “Deberían haber sido más años de condena, aunque se puede decir que se consiguió algo. Tenemos tranquilidad de que mi hermana ahora descansa en paz”, finaliza.