“Espero que no tengamos que volver. Si tenemos que volver es porque la cosa no va bien”, dice a La Segunda el enviado por el Papa, Jordi Bertomeu, quien se apronta para volver a la Santa Sede después de haber pasado unos días en Chile por el caso Barros.

El sacerdote español precisa que la primera visita, también junto al arzobispo de Malta, Charles Scicluna, fue para recoger información sobre el renunciado obispo de Osorno y ahora, para pedir perdón a los laicos de la ciudad sureña.

Sin embargo, y más allá del perdón a la comunidad en nombre del Santo Padre, la instancia también sirvió para escuchar a quienes llegaron a denunciar abusos.

Respecto de éstos, responde que se tramitarán lo más rápido que se pueda.

Bertomeu también habla de la necesidad de una reparación económica para las víctimas y de que “el problema eclesial es reflejo de un problema social más profundo en Chile, un problema social, una fractura social”. Esto luego de ser consultado sobre la frase del Papa sobre la psicología de élite del clero.

Sobre el porqué de no haber comunicado a los laicos la razones de la salida de Barros, dice que es una práctica del Vaticano que cuando sale un obispo no se informa el motivo.