El vicepresidente nacional de la Juventud Evópoli, Nicolás Mendoza, generó distintas reacciones al ir a la Marcha por el Orgullo 2018 con un cartel que decía “orgulloso de ser gay y de derecha”.

En entrevista con Pousta, recoge este revuelo y reconoce que “si bien me imaginaba que podía recibir críticas, nunca pensé que ellas iban a ser tan agresivas y destempladas. Se me dijo, por ejemplo, que yo me encontraría en la ‘vereda equivocada’ y que, en consecuencia, una persona LGBTI+ necesariamente tendría que ser de izquierda”.

En esa línea precisa que “no cabe duda que importantes sectores de izquierda, desde la década de los 90 en adelante, se han acercado a causas que podríamos llamar culturales o valóricas, asignándole menor importancia a la cuestión económica. Nada de esto, en todo caso, hace que ser de LGBTI implique —de antemano— ser de izquierda”.

En otros pasajes, Mendoza apunta que “si de historia se trata, la izquierda no tiene muchos pergaminos que mostrar. Y si, en todo caso, los tuviera, los tendría a la vuelta de esquina en términos históricos, por lo que resulta muy poco plausible sostener que ser parte de la diversidad sexual necesariamente implica ser de izquierda”.

A renglón seguido sostiene que “ahora en términos muchos más pedestres, resulta muy poco lógico pensar que un gay, al mismo tiempo que nace con esta orientación sexual, viene necesariamente con una carga genética de izquierda. Se me dirá que nadie dice que, ‘así como se nace gay, se nace de izquierda’. Es cierto, no se dice esto de manera literal, pero sí se absolutiza que ser gay lleva implícito, casi como una marca indeleble, el ser de izquierda. Y esto, creo, no pasa la prueba de un análisis serio”.

Sobre su cartel, defiende que “soy de derecha, pero que al mismo tiempo formo parte de un sector de ella (Evópoli) que, desde su fundación, invariablemente ha defendido la ampliación de los espacios de libertad individual, así como la igualdad y no discriminación para todos, incluyendo —de manera explícita en su Declaración de Principios— aquella que se funda en la orientación sexual”.

“Así las cosas, sigo y seguiré diciendo —con orgullo y fuerza— ‘soy gay y de derecha’. Y, sobre todo, continuaré abriendo la cancha en mi sector, desde mi partido, para que todas las personas, también las LGBTI+, tengan el derecho a ser y a vivir la vida que quieran vivir. Libertad e igualdad, así entendidas, no pueden ser patrimonio exclusivo de la izquierda. El pasado no les da la razón y el futuro está todavía en construcción.