¿Cómo nace el concepto de banca ética?
-La banca ética es una cosa que nace en los años ’60, y surge cuando en la Guerra de Vietnam la gente sale a protestar en contra de la guerra. Y se da cuenta que está en contra de la guerra, pero que el dinero que tienen los bancos financia la guerra. Entonces aparece la pregunta a quién sirve mi dinero. Porque los bancos no tienen dinero, sino que administran nuestro dinero. Y de ahí surge esta idea de que el banco administra nuestro dinero. Entonces hubo cuatro personas en Holanda, en los años 70, que se organizaron y dijeron creemos un proyecto que impulse un cambio en la sociedad desde el sistema financiero y eso redundó en Triodos Bank, que es un banco holandés que opera en Holanda, Francia, España, Inglaterra, Bélgica y Alemania, un banco europeo, que es el primer banco de la banca ética. Y en el fondo lo que dijeron en Holanda es hagamos un banco que tenga criterios éticos de inversión. Es decir, yo te garantizo que si tú depositas tu sueldo, mientras tú no ocupas esa plata, yo la presto y te garantizo que a quien se la prestó ocupa esa plata para algo positivo para la sociedad. Me preocupo de qué tipo de trabajo da, de qué tipo de impacto al medio ambiente, qué bienes y servicios produce.

¿Cómo se garantiza eso a los inversionistas?
-El banco te lo transparenta. Esa es una de las características; la primera es criterios éticos de inversión, y la segunda es transparencia radical o total, que es, en el fondo, el banco le cuenta a sus cuentacorrentistas todos los créditos que dio, empresas a las que financió y tú puedes verlo. Y si tú conoces una empresa que no es tan buena, se lo puedes decir al banco. Hay una interacción, y que tiene que ver con ser responsables.

Y la llegada a Chile, ¿cuándo se produce?
-Triodos se expande por toda Europa y hay un banquero en España que toma como estrategia de difusión de la banca ética la conciencia sobre el uso del dinero. Ese banquero es Joan Melé. Entonces, esto es que donde tú pones la plata es la sociedad que estás construyendo. Y este banquero catalán vino a Latinoamérica y a Santiago. El 2014 llega a Santiago, a la fundación Avina, que es una fundación Latinoamericana que se dedica al desarrollo sostenible, y de ahí surge un grupo de personas, de los sectores sociales, ambientales, académico, del mundo de la empresas B, que dijimos por qué no nos organizamos y creamos en Chile un banco como Triodos. Eso fue en 2014.

Canturias explica que como en Chile no es llegar y crear un banco de la noche a la mañana, lo que hicieron fue armar una plataforma intermedia, que es Doble Impacto, mediante la que buscan proyectos para financiar.

-Proyectos que tienen impacto positivo y las contactamos con inversionistas que prestan directamente, dice.

¿Ustedes son entonces algo así como intermediarios?
-Sí, somos intermediarios. Y con eso, el concepto es, con esta plataforma de inversiones, durante cuatro años, que esperamos llegar al 2022, crear las capacidades para ser banco. Entonces de esa manera surge.

El 2022 es la fecha entonces para…
-La idea es que Doble Impacto, escalando sus niveles de operación de aquí al 2022, llegue a intermediar unos 30 millones de dólares de inversión en empresas en instituciones, y con eso, el 2022, inaugurar la primera sucursal del banco.

¿Hay nombre para el banco ya?
-El banco todavía no tiene nombre, lo más probable es que no sea Doble Impacto. La ley chilena no permite que si no tienes licencia bancaria tú hables de banco. Entonces, como no podemos hablar de banco, no tenemos el nombre del banco, y vamos a transitar con este nombre intermedio que es Doble Impacto.

Pero qué diferencia a la banca ética de cualquier banco que opera en la plaza.
-Una de las características es que se genera una doble gobernanza, donde tú tienes un banco que administra la parte económica del banco, que sea rentable, y una fundación que gobierna el propósito del banco. Entonces es una empresa que divide sus gobierno.

Lo que estamos armando, y eso súper entretenido, es que hay un grupo que viene de la banca, y sabe cómo hacer banca, y un grupo que viene del sector social o del sector ambiental, y que sabemos, en el fondo, dónde este banco puede invertir la plata.

¿Y qué pasa con la banca en Chile, hay presencia de personas del mundo social?
-Muy poca. El sistema financiero tradicional contrata ingeniero que se dedican a vender. Entonces el sector social es de una brecha gigante con el financiero. Este banco juntó ambos sectores.

¿Cómo serán las operaciones en 2022? ¿Se abrirán a las personas?
-Los primeros cinco años tú vas a poder ahorrar tu plata en el banco, y esa plata que tú ahorras el banco la va a invertir en las empresas de impacto positivo. Con economía real, transparencia, etc. Al quinto año, el banco entra en el negocio de las personas. Cuentas corrientes y créditos hipotecarios.

¿Por qué esto?
-Porque de alguna manera entendemos que hacer un banco es un desafío grande empresarial; entonces nos hemos tomado con mucha seriedad el ser orgánico. Estamos hoy día con una plataforma de inversiones, que la vamos a transformar en banco empresa, y cuando el banco empresa sea sólido vamos a pasar a ser banca de personas.

Y una vez que operan con personas, cuál será la diferencia con los otros bancos. Por qué alguien va inclinarse por este banco nuevo, en vez de los tradicionales de la plaza. Van a, por ejemplo, ofrecer tasas más bajas.
-Banca ética no implica menos tasa, lo que sí implica es que la tasa se entiende como una herramienta de transformación. Entonces si tú vas a pedir un hipotecario en este banco, este banco te va a decir si tu vivienda tiene energía renovable yo te cobro menos tasa. Si tu vivienda es parte de un proyecto de integración urbana te cobro menos tasa. Entonces, repito, la tasa como un instrumento de transformación.

La idea es promover un impacto a través de la tasa. Como un agricultor al que se le cobra una tasa menor porque empieza a producir manzanas orgánicas. Un poco como el concepto en que la sociedad en que vivimos de alguna manera la crean los bancos. Cuando el banco pone en su foco de negocio el crédito de consumo crea la sociedad de consumo, y cuando un banco pone como foco el impacto de lo que las empresa producen, se genera una sociedad más inclusiva. Este idea es como el banco es el corazón de la economía. Entonces que este corazón bombee dinero hacia empresas de impacto positivo es crear una sociedad distinta. Por eso decimos que es banca ética y no banco, porque no sólo es banco, es entender la economía de otra manera.

Ya, pero para las personas de a pie. Que tienen cuenta corriente, que no invierten.
-Este es un banco como cualquier banco; la diferencia es bien humana, que es cuando tú estás en este banco tú estás en un banco que está empujando un cambio en esta sociedad. Puede ser que en la banca tradicional la tarjeta de crédito te cobre 10 y aquí 11, o los mismo 10, el punto es dónde estás. Acá tu dinero se está ocupando en algo que tiene que ver con tu valores.

¿Cómo se entra a competir a la plaza bancaria, que ya funciona de una manera convencional?
-La competencia es una desafío muy bonito. Este banco define tres áreas de inversión; el desarrollo de la cultura, el desarrollo social, y el medio ambiente. Eso ya se está haciendo como intermediario. La banca tradicional no las financia porque las desconoce. Entonces hay una lógica que se entiende el sector sólo desde el punto de vista del riesgo. Esta banca, en cambio, incorpora en su mirada, expertos del sector.

Pero el riesgo no se puede desconocer, es parte de la viabilidad de una empresa financiera
-El riesgo no lo desconocemos, el riesgo los gestionamos. Cuando solamente ves a la empresa en número, entiendes de una manera el riesgo. Cuando, además de verla por los números, ves quién está detrás, cómo lo hace, para qué, tú entiendes lo que llamamos la evaluación integral del riesgo, que es riesgo financiero, pero también cómo está haciendo el negocio, qué impacto está teniendo. Y esa es la manera en que esta banca compite. En la banca se vende un crédito; en la baca ética yo entiendo cómo tus problemas se pueden abordar desde el financiamiento.

Según explica Cantuarias, el banco que se creará en 2022 tendrá una participación del 0.5% de lo que hay en la plaza. Pero más allá del tamaño, la idea es “empujar un cambio a todo el sistema y que se entienda que ya no se puede seguir haciendo plata sobre especulación”.