En abril pasado, Pablo Padilla (53) resultó electo como uno de los casi treinta integrantes del Consejo Político de Revolución Democrática. Con años de experiencia como dirigente sindical, Padilla pertenece al lote de los “comunes”, y es identificado como un “opositor” a la dirección de Rodrigo Echecopar. Aunque él desdramatiza las discrepancias:

— La diferencia en ciertas opiniones fortalece el debate de un partido—, sostiene.

En el patio de la Facultad de Comunicación y Letras de la Universidad Diego Portales, donde cursa Literatura Creativa, Padilla recibe a The Clinic para realizar un balance de los accidentados meses al interior del Consejo Político del partido más grande e influyente del Frente Amplio.

-Llevas casi tres meses en el Consejo Político. ¿Es como esperabas que iba a ser?
-No sé si tenía una expectativa- responde y suelta una carcajada. -Pero sin pretender juzgar a los anteriores, creo que este CP está llevando un buen nivel de debate y confrontación. Que haya entrado gente nueva –como los comunes- aportó. Reordenar el naipe interno agitó las aguas para bien.

¿Cuál es tu balance?
-Es muy luego para tener un balance cerrado, pero estos tres meses, como dice el adagio chino, han sido “tiempos interesantes”. Hemos sido sacados a la pizarra en varias instancias. Queda por ver qué tanto somos capaces de sostener un discurso que se base en cómo se construyó el programa del Frente Amplio. Una manera democrática, participativa.

¿Es difícil sostener eso?
-Sí, es complicado. Primero porque es la realidad la que choca. Tienes un país presidencialista, donde la constitución ordena el tema. No es tan fácil como llegar con las brillantes ideas que teníamos en el programa del FA y plantearlas, porque el dedo pa’rriba o el dedo pa’bajo está en La Moneda. No lo tenemos nosotros.

¿Qué evaluación haces del fallido intento de acusación constitucional al ministro de Salud Emilio Santelices?
-Personalmente, pienso que nos vamos a enfrentar muchas veces a este tipo de desafíos. No es seguro que siempre lleguemos a puerto o que triunfemos en nuestra posición. Pero creo que el hecho mismo de plantear el tema y tener una defensa como la que hizo el diputado Renato Garín, nos posiciona con un relato distinto, aun sabiendo que vamos a chocar con la muralla.

¿Es RD el partido de oposición más poderoso actualmente?
– Se supone que tenemos cierto peso, pero tampoco hay que subirlo tanto.

¿Pero existe otro partido que tenga esa fuerza, en la NM o el FA?
-O sea, somos parte importante de un conglomerado, pero aún somos noticia en desarrollo. Nos falta estar a la altura de la convocatoria que tuvo la candidatura de Beatriz Sánchez.

Conflicto RD- Movimiento Autonomista

La semana pasada, el Movimiento Autonomista “congeló” sus relaciones con RD luego de una supuesta “operación” orquestada por el partido de Padilla para suspender a Alfonso Mohor, presidente de la Fech y militante MA.

La maniobra, se comenta entre los círculos frenteamplistas, habría sido dirigida por militantes universitarios de RD con un pasado en la Unión Nacional Estudiantil (UNE), una organización que con historial de conflictos con Mohor.

¿Era necesario que Rodrigo Echecopar saliera a “prestar ropa” a los militantes de RD que impulsaron el proceso contra Mohor?
-Mira, desde mi época de dirigente sindical opino lo siguiente: militante es militante. El que está adentro está conmigo. ¿Ya? En la interna verás lo que haces con él. No estoy de acuerdo con salir a reventar a alguien por el hecho de llevar dos meses o 20 años en un partido. Por ponerlo en términos bíblicos, “si cruzaste la puerta, salvo eres”.

Pero imagino que en la interna se pidieron explicaciones
-Hubo análisis. Confrontación de versiones entre los involucrados y quienes no lo estábamos. Se aportaron visiones de muchos espacios, y eso es importante en el funcionamiento de un partido.

¿Te dejó satisfecho la explicación que dieron los involucrados?
-No me voy a pronunciar al respecto.

Hay militantes en tu partido que esperan que Gabriel Boric asuma costos políticos por tratar la salida de Mohor como una “maniobra rasca”.
-Es complicado pedir costos políticos de una orgánica a otra. No creo que el MA deba enviarnos el dedo de alguien, por ejemplo. Aquí se tiene que hacer rayas pa’ la suma, y entender que estas situaciones cambian el escenario.

¿Esto cambió el escenario y la relación con el MA?
-No sé si se rompieron confianzas, pero hay formas en cómo abordar un conflicto. ¿Entendís? Si lo quieres ventilar o no, o si quieres convertir un conflicto sectorial en un conflicto nacional. Yo creo que las relaciones de confianza en la política se tejen a partir de la confrontación. Yo tengo más confianza con quien he peleado más. Sindicalmente me pasó eso, tanto con compañeros como incluso con la parte patronal. Si tenemos vocación de confrontarnos a pesar de las diferencias, y seguimos juntos, sabemos cuánto calza el otro.

¿Te pareció desmedida la reacción de “congelar” las relaciones?
-Me sorprendió. Uno debería ir anticipando los conflictos, los escenarios. Para no verse en esa reacción o sobrerreacción.

-¿Crees que era desmedido cargarles toda la culpa a los militantes RD?
-Entendiendo que fue la resolución de un pleno, claro que sí.

¿Es cierto que desde a dirección del partido bajó la orden de no hablar con la prensa?
-Más bien tomamos el acuerdo. Sentimos que parte del asunto pasaba por no ventilar el tema por los medios. No soy partidario de los secretismos, pero a veces es momento de navegar con la radio apagada.

¿Crees que el tema está resuelto para ambas partes?
-Yo no lo podría dar por cerrado. Sin embargo, no podemos seguir con este tema, porque se vienen temas demasiado importantes. Tenemos que estar atentos a las agendas que vienen, no sólo en lo parlamentario. Hay otro grupo de representantes populares, los Cores, que están haciendo cosas. O la “iniciativa popular de ley” que está organizando la coordinadora No + AFP, que considera un serio trabajo en las bases. La idea es entregar un proyecto con la propuesta previsional que nosotros queremos para Chile, y dejar el discurso de “en la OCDE pasa esto o aquello. Creo que está pasando lo que tiene que pasar en este tipo de conflictos. Se está retomando cierta normalidad. Eso es lo importante.