Luego de conocer que una asesora del Diputado Gabriel Boric es, a la vez, vocera y activista de una toma en la Universidad de Magallanes, inmediatamente me acordé de la película El Padrino. A partir de esta información, se devela que existiría en nuestro medio, esta suerte de financiadores y protectores de la agitación política, que buscan desde la oscuridad financiar la oposición social. En los términos de moda, unos verdaderos abusadores: abusan de los activistas y también de miles que se perjudican con esa actividad.

De alguna manera, quienes están detrás de las tomas universitarias desde afuera o eventualmente las financian, están abusando de los estudiantes, al impedirles que ejerzan uno de sus principales derechos: estudiar. Son miles los estudiantes que no forman parte de esos movimientos y que son privados de tener clases y avanzar en sus estudios.

¿Cuántos activistas universitarios son financiados por parlamentarios, partidos políticos y ONG´s de la ultra izquierda ¿Cuánto se abusa de la educación pública, buscando obstaculizar las agendas de cambio y reforma que se requieren en esta y otras áreas?

Curiosamente, durante los nefastos 4 años de Michelle Bachelet, el movimiento estudiantil se quedó mudo. La educación pública siguió bajando en calidad y las reformas populistas no resolvieron ninguna de las demandas, pero aun así “la calle” estuvo silenciosa y los ideólogos, lejos de financiar las agitaciones, prefirieron “pasar por caja” y convertirse en funcionarios bien pagados de la Municipalidad de Providencia, del Ministerio de Educación o del Instituto Nacional de la Juventud de la época.

Hoy en cambio, primero con un fallido intento por revivir el discurso contra el lucro y luego con una ola feminista que se terminó desinflando, volvieron estos “padrinos políticos” a financiar el activismo estudiantil y volvieron a resucitar la agitación social mediante tomas, paros e intervenciones urbanas que buscan dañar al Gobierno y resucitar los conflictos sociales y una oposición derrotada ampliamente en las urnas. Cientos de escuelas, institutos y universidades, con una multiplicidad de demandas e intereses, que han tenido secuestradas las dependencias de las instituciones y con ello, a cientos de miles de estudiantes que solo quieren continuar con sus estudios.

¿Qué motiva a estos padrinos a seguir financiando el activismo estudiantil?. Lo mismo que le ha motivado siempre: beneficiarse de la agitación pública y generar la sensación de desgobierno permanente. El Frente Amplio se inserta en las Universidades, los Diputados hacen un paseo de curso para marchar con los cautivos estudiantes, Beatriz Sánchez se pasea dando charlas sobre feminismo y resistencia al patriarcado. La misma bancada estudiantil que los abandonó durante 4 años, hoy los usa y abusa de ellos para reforzar su liderazgo en una izquierda carente de ideas.

Pero hay algo más profundo detrás: Gabriel Boric está revisitando su propio pasado. ¿Qué más se le puede pedir a quien en vez de estudiar se dedicó a tomarse su escuela y luego la Universidad? Son estos ídolos con pies de barro que la izquierda hípster idolatra, que han construido su historia a través del conflicto y la mediocridad académica y que hay proyecta sus propias frustraciones en las nuevas generaciones, privando a estudiantes y familias de esfuerzo, de la posibilidad de terminar sus estudios o de seguir adelante con sus carreras.

Pero somos millones de chilenos los que aún tenemos la esperanza de que el sentido común vuelva a imponerse en nuestra sociedad. Que la lógica se imponga y que las Universidades, Institutos y Escuelas sean usadas para educar y no para dividir. Que los encapuchados sean rechazados por nuestra sociedad y que quemar un liceo sea considerado una pena capital. Hoy es tiempo que la mayoría silenciosa se levante en contra de estos padrinos aprovechadores y los activistas que financian, y le ponga freno a la irracionalidad que tiene paralizada nuestra educación. Ahora es cuando.