La típica pregunta de la PSU sobre los indígenas que construian balsas de cuero de lobo marino, dejará de ser sólo una referencia arcaica. La Comisión de Derechos Humanos, Nacionalidad y Ciudadanía del Senado comenzó a analizar un proyecto que establece normas sobre protección, fomento y desarrollo de los indígenas para reconocer al pueblo chango como etnia indígena de Chile.

Al respecto, Felipe Rivera, presidente de la Agrupación Cultural Changos Descendientes del Último Constructor de Balsas de Cuero de Lobo, cuenta que hace pocos años, esta etnia ha reconocido la presencia de los changos entre sus ancestros. “Nos organizamos y empezamos a estudiar nuestra familia, sus tradiciones y lo que nos une con otras personas ligadas igual de alguna manera con nosotros. Nuestros hermanos, tíos y primos hoy son buzos mariscadores, pescadores, recolectores de orilla. Nuestras tías recolectoras de algas, excepcionales cocineras. Nuestros abuelos fueron buzos escafandras y pescadores de espineles. Nuestros bisabuelos fueron pescadores, constructores de balsas de cuero de lobo, y nuestros anteriores ancestros eran cazadores-recolectores nómades”, señala.

En el proceso parlamentario se han destacado diversos recursos relacionados con el tema como el documental “El ocaso de un legado” del realizador Rodrigo Terreros, y el artículo del historiador Jorge Zúñiga, titulado “Evolución de los géneros de vida de un sector costero del semiárido”.

También el trabajo de campo de la antropóloga social Astrid Mandel Maturana que lleva por título “Los changos de Chañaral de Aceituno: Dimensiones de una categoría histórica”. La investigación de la egresada de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano fue solicitada como bibliografía relevante por la Ilustre Municipalidad de Taltal y los parlamentarios socialistas y DC interesados en rescatar de la invisibilización a este grupo indígena.

La publicación de Mandel da cuenta de la presencia de ritos, maufacturas y modos de trabajo, convivencia y construcción típicas del pueblo chango que persisten en estas caletas.

“Por ejemplo nos dimos cuenta de que sr hablaba de una manera muy normal de que en esa caleta vivió el ultimo constructor de balsas de cuero de lobo marino, de relaciones de parentesco que emparentaban a algunos de sus habitantes con los changos y de otros contextos que denotaban una apropiación de los medios de producción dominante en los pescadores que, según sabemos, entraban al mar y eran expertos buceadores, de sus fiestas y conmemoraciones, la actividad económica y el patrón de asentamiento chango”, dice la antropóloga acerca de esta identidad tanto técnica como cultural que cuenta con un asidero real.

La investigadora dice que su registro de estos descendientes de los changos guarda una interesante reminiscencia que hoy está siendo reconocida a nivel institucional y que sigue la misma línea de otros trabajos de campo que Astrid realiza hoy con la comunidad mapuche lafquenche.

Invisibilización de las etnias originarias

Astrid Mandel, reitera la importancia de este tipo de investigación patrimonial y cultural que resignifica un discurso institucional que no suele ir alineado con el trabajo antropológico

-¿De qué manera crees que este reconocimiento del pueblo chango sienta un precedente sobre la visibilización de las etnias locales?

-Creo que hasta ahora ha existido una invisibilización sistemática de parte del Estado cuando dice que no queda nada de ciertas culturas, cuando en rigor las manifestaciones culturales están todos lados. No es que una cultura se haya muerto o que no existan estas u otras realidades. Obviamente existen también intereses económicos de la megaindustria de la pesca, por ejemplo. Lo que menos quieren es que se les aseguren recursos a los pueblos indígenas o los pescadores artesanales. Sobre todo en esta zona habitada por los changos donde hay mucho proyecto termoeléctricas e industrial.

En algún momento hubo un interés de homogeneizar a la población y no darle cabida a la pluricultura del país asegurándonos que “todos somos chilenos”. Por otro lado, creo en los procesos propios de los pueblos. Es súper interesante volver a mirar la historia de estos pueblos originarios y darle relevancia a las cosas que tenemos como naturales, como por ejemplo la forma en que cocinan nuestras abuelas y otras que, suelen asociarse con la pobreza pero que son costumbres indígenas que vienen desde muy atrás y que pueden adquirir otra relevancia e importancia.