Para este martes, a las 16:30 horas, está agendada una sesión especial en la Cámara de Diputados para revisar el cierre de la planta Maersk, situación que tiene golpeada a la comunidad de San Antonio tras la desvinculación de 1.200 trabajadores. Sobre este tema y lo que viene para la comuna puerto conversa con The Clinic el dirigente sindical Carlos García.

“Nosotros como dirigentes seguimos en nuestros proyectos que tiene que ver con el cooperativismo, con generar ahí en Maersk un polo de desarrollo que, de alguna u otra manera, en el fondo es reflotar un tema que es súper importante para nosotros como proyecto y en paralelo generar una demanda por practicas antisindicales, de modo que sean los tribunales de justicia los que se pronuncien en relación con nuestro problema jurídico”, dice.

¿Cuál es ese?

-Esa demanda apunta a que se nos reconozca a través de tribunales el fuero sindical para poder seguir gestionando como dirigentes y no perder esa condición, porque finalmente frente a una misma mesa tripartita con el gobierno, con la empresa, nosotros perderíamos representatividad y desde ese punto de vista el proyecto en su conjunto se desplomaría, no tendría razón de ser.

¿Qué quieren conseguir en esa mesa?

-Justamente esa mesa está mitigando varias cosas. En lo inmediato, el hecho de entregarle soluciones de certificación a la gente, capacitaciones, pero; no obstante, eso no es lo suficiente para el objetivo central que es poner en el centro de la discusión una cooperativa que dé trabajo, que genere un polo de desarrollo en la zona y que reflote un tema antiguo que tiene que ver con un modelo mucho más equitativo.

¿Cómo afecta a San Antonio, como comunidad, que 1.200 trabajadores queden sin empleo?

-Enormemente desde el punto de vista del impacto económico que eso tiene en la sociedad sanantonina, en el comercio, en los servicios, en las múltiples operaciones que en el día a día se desarrollan, y la imagen que proyectamos al resto del país como una ciudad que no tiene compromiso en lo laboral y que, de alguna u otra forma, se enloda su imagen en todo orden de cosas. Desde ese punto de vista es bastante más complejo el escenario que meramente económico y por cierto social.

¿En que situación se halla la empresa?

-La empresa Maerk sigue existiendo, la planta sigue funcionando, no está produciendo contenedores claramente, pero la planta no puede ser detenida porque eso generaría un impacto. Esa planta va a seguir ahí por un buen tiempo. Había hasta la semana pasada unas sesenta personas trabajando en distintas actividades y aquí es un mito pensar que esa planta se va a desmantelar para llevarla a China o a Perú, porque en el fondo sale mucho más barato hacer una planta nueva.

¿Cuál es el objetivo de la cooperativa que pretenden crear?

-Primero tiene como objetivo recuperar a esa cantidad importante de trabajadores y profesionales comprometidos con la causa porque, dicho sea de paso y es importante señalar, todo lo que salió en una primera instancia en la prensa es absolutamente falso. Nunca hubo una huelga de 40 días, nunca hubo quema de vehículos. Todo eso es una falsedad que le puso cortina de humo al tema de fondo.

García además desmiente la tesis de que el PC haya estado detrás de lo que se apuntaba como un conflicto armado por el sindicato. “Aquí, en el caso nuestro, no hay ningún partido político que esté auspiciando este movimiento ni antes ni durante ni ahora. No hay nadie detrás nuestro que no sea objetivamente la identificación con la causa puntual que es la defensa de los trabajadores”, afirma.