Con la llegada de los “tiempos mejores” del Presidente Sebastián Piñera, la inseguridad pareció disminuir. Es más, los noticiarios dejaron de mostrar la crónica roja -casi hemorrágica- de antaño; los portonazos, asaltos, tráfico, habían desaparecido. Pero eso duró bien poco. Posterior a los lamentables crímenes ocurrios en La Reina y en Lo Barnechea volvieron a primera línea -¡una vez más!- los temas de seguridad.

La muerte en la periferia pareciera tener menor connotación social. Esto explica que en Cerro Navia el año pasado a esta fecha hubo 4 homicidios, hoy llevamos 10, hecho que no generó el más mínimo asomo de preocupación ni siquiera en redes sociales. Viendo el debate reactivado pareciera existir solo dos miradas en materias de seguridad, una pro-orden o coercitiva, que se enfrenta diametralmente a una segunda pro derechos humanos.
 
Llama la atención cómo la dialéctica en este asunto no ha logrado superar la contradicción, no obstante ello, desde los espacios locales se nos invita a ser meros demandantes de más Carabineros, como si pedirlos bastara.
 
En nuestro rol frente a los aspectos situacionales, como instalar luminarias o aumentar luminosidad podando los árboles, me permito compartir un dato: Las Condes solo por este frente de mal tiempo podó 6.500 árboles, eso equivale a la totalidad de podas que en el mejor de los casos Cerro Navia haría en 10 años. Estas tareas son insuficientes, entre otras cosas por las profundas diferencias entre los recursos de las comunas.
 
La dotación de Carabineros en cada comuna (dato secreto según Carabineros de Chile ante requerimiento efectuado vía Transparencia) está definida principalmente por el número de denuncias, esto encierra un profundo componente de clase, adivinen dónde se denuncia más. Lo anterior, sin considerar los enormes recursos propios que las comunas “del barrio alto” destinan para seguridad.
 
Nuestra propuesta de Policía Municipal ha sido criticada por no contar con un robusto marco jurídico que la sustente. No presenciamos misma crítica en los años 90’ cuando Joaquín Lavín comenzó con su seguridad ciudadana. Todo municipio que se atreva a innovar se moverá en los márgenes, cuenta de ello es la Farmacia Popular del Alcalde Jadue.
 
Hoy se requiere reconocer el fracaso del sistema de seguridad pública en nuestro país. La discusión de fondo debe estar situada en una profunda transformación constitucional que permita generar un Ministerio de Seguridad Pública, que redefina el rol de las policías e incorpore a las Policías Municipales. Sin duda, debe ser exclusivo para ex policías en retiro, por su experiencia y formación (sin descartar al igual que lo hace hoy la Policía de Londres) que no utilicen armas, pero que desarrollen funciones de apoyo a las mismas, así dejamos a la PDI y Carabineros concentrados en los delitos de alta connotación social como el tráfico de drogas que ha azotado por años nuestras poblaciones, y empezamos a hablar de seguridad de verdad.

Mauro Tamayo Rozas, alcalde de Cerro Navia.