¿Qué le parece el proyecto de la torre social de Lavín?

-Yo lo he dicho, creo que es una buena iniciativa que tiene como principal valor, más que resolver el problema de segregación de la ciudad, que todos sabemos responde a cuestiones más estructurales, al menos permite generar un enorme valor simbólico en el sentido de, primero, en el corazón de Las Condes desarrollar un proyecto que incluye viviendas sociales y, en segundo lugar, que se habrá un debate respecto de los niveles de segregación que tiene la ciudad.

Por eso creo que la iniciativa de Lavín es muy valiosa, pero su principal valor, más que el impacto del proyecto en particular, es primero el efecto simbólico y segundo, que abre la posibilidad de un debate de fondo respecto de la segregación en la ciudad y cuáles son las medidas que pudieran contribuir a enfrentar esto.

¿Hay una deuda de la Concertación y la Nueva Mayoría al respecto, como política de Estado? ¿Qué piensa que sea un alcalde de la UDI el que haya tomado esta bandera de lucha?

-Primero, yo comparto que hay una deuda histórica del Estado de Chile, especialmente desde la recuperación de la democracia, en que ha seguido primando una lógica neoliberal de cómo se organiza el tema del valor del terreno, de la falta de regulación en materia inmobiliaria.

Responde entonces sólo a una lógica de mercado.

-Exactamente, yo creo que eso es así, que efectivamente hay déficit. Ahora, para ser justo, ha habido esfuerzos por tratar de ir modificando esto. Hubo un primer esfuerzo en los 90′ y, especialmente, en el último gobierno de Bachelet hubo políticas destinadas a generar proyectos de integración en las comunas pericentrales; esto es proyectos que conviven viviendas de la denominada clase mediana emergente, que en el fondo es vivienda que permite algún nivel de crédito hipotecario como complemento al subsidio, más vivienda social. El segundo esfuerzo que se hizo es que se identificaron paños de terrenos en la ciudad, de hecho nosotros en Independencia tenemos uno, que son terrenos Serviu donde se ha buscado hacia el centro de la ciudad generar proyectos de integración. Lo que estoy de acuerdo es que eso es totalmente insuficiente y que lo que se requiere es cambiar completamente el enfoque.

¿En que plan están ustedes al respecto?

-Nosotros en Independencia no tenemos terrenos públicos o tenemos una cantidad muy insuficiente, más bien ahí también hay un déficit del Estado en el sentido de ir regularizando terrenos públicos residuales que podrían generar micro proyectos de vivienda social.

Lo otro es que los terrenos públicos tienen un valor UF metro cuadrado que está muy por sobre del estandar que pposibilita el desarrollo de proyectos sociales con los recursos que otorga el Serviu, razón por la cual al final estamos supeditados a que algún privado, en vez de querer desarrollar un proyecto inmobiliario, depredador -nosotros modificamos el plan regulador para impedir aquello- quiera desarrollar proyectos de integración social.

¿Ha habido un fariseismo por apuntar a que ciertos vecinos de Las Condes se oponen a estos proyectos cuando lo propio ha acontecido en la Comunidad Ecológica de Peñalolén por años?

-Te puedo asegurar que incluso en comunas populares probablemente el que siente que está en una condición un poco mejor tenga un discurso similar. Yo creo que eso cómo, desde el punto de vista cultural, la lógica de la segregación se ha convertido en una lógica predominante. O sea, te aseguro que hay muchísimas comunas en que la construcción de viviendas sociales no le va a parecer a personas que tienen una condición levemente superior desde el punto de vista de su estándar habitacional. Entonces, nosotros tenemos que avanzar hacia una lógica que ponga en el centro el tema de la integración de la ciudad como un valor. No es sólo un problema de lógica económica, sino que un valor desde el punto de vista social y cultural .